La oleaginosa ganó algo de terreno a principios de esta semana para luego bajar martes y miércoles por nuevos pronósticos alentadores para el cultivo. ¿Qué pasa en los mercados?

 

Desde hace semanas los cereales muestran mucha volatilidad de la mano de la soja y de los pronósticos climáticos que definen los rendimientos de los cultivos en las próximas semanas, principalmente en maíz. La oleaginosa ganó algo de terreno a principios de esta semana para luego bajar martes y miércoles por nuevos pronósticos alentadores para el cultivo. 

Por el lado del maíz, con un total cosechado del 52.8 y un retraso de 21 puntos respecto a la campaña pasada, los precios se rigen mas por la falta de mercadería en puertos que por el mercado internacional.

Cabe destacar que el martes pasado salió el informe mensual de oferta y demanda del USDA. En soja, el informe no trajo grandes cambios sobre la matriz final de mercado. La primera impresión de un crecimiento de la producción en el orden de las 2,5 millones de toneladas fue contrarrestada por una caída de los inventarios finales de la campaña que finaliza el 1 de septiembre y un aumento de la demanda en Estados Unidos de molienda y exportación para la campaña que viene.

Así el final dejó un crecimiento de los stocks finales para la 2016/17 de tan solo 800.000 toneladas, la cual sigue siendo un número bastante estrecho para el mercado actual, pensando que en agosto se definirá con mayor precisión cuestiones de rinde, lo que podría afectar mas sensiblemente en esa cuestión. En maíz no se evidenciaron grandes cambios, hubo un descenso marcado de los stocks finales de la campaña actual pero el mercado continúa viviendo un esquema de abundante oferta. Situación similar vive el mercado de trigo con abundancia de cereal en el mundo.

Actualmente la lupa esta puesta en lo que el clima pueda aportar o no. Por el lado del maíz, el periodo crítico para definir el rendimiento del cultivo culminaría a fines de julio, por lo que los pronósticos que muestran lluvias ponen presión sobre los precios que se encuentran de por sí muy deprimidos. Con la soja, si bien el estado del cultivo hasta ahora lo muestra en buenas condiciones, los problemas que tuvo Sudamérica con la producción dejo en una situación comprometida a Estados Unidos como proveedor de poroto y de harina. Con stocks finales de algo más de 7mill.tns para finales de la campaña, no les quedó demasiado margen para algún problema climático que impacte sobre  los rendimientos.  

Producto de esta volatilidad, el mercado está teniendo un fuerte componente especulativo, y los fondos están jugando un papel muy importante en la definición de los precios. Con el dato relevado hasta el martes 12 los mismos mostraban, en soja,  un recorte de su posición comprada desde el 15% del I.A al 13%, en tanto en maíz pasaban de estar comprados en un 6% a posicionarse neutrales. Por el lado del trigo, con un mercado mundial mucho mas cargado y con fundamentos que no aportan nada alcista, los especuladores están vendidos por el 25% del interés abierto.

En el plano local, la cosecha de soja quedo casi completada, restando solamente el sudeste de Buenos Aires que por problemas de abundantes lluvias en las últimas semanas no pudo completar la trilla. El maíz, en cambio, mantiene un importante retraso de 21 p.p, motivo por el cual los precios pagados en el mercado local escapan de  los fundamentos mundiales. Este retraso, que se da principalmente por excesos de humedad, impacta además en la siembra de trigo. Para la actual campaña se esperaba un incremento del área plantada de 900.000 has, pero producto de lo recién comentado, se estima 100.000has menos de lo anteriormente proyectado.

Por lo tanto, queda por seguir mirando los pronósticos climáticos para entender lo que suceda con el mercado mundial de commodities agrícolas. En el terreno local se reparte preocupación por un maíz que no termina de cosecharse,  una soja en malas condiciones que afecta principalmente a la calidad de los subproductos y un trigo que por problemas de exceso de humedad en los lotes se retrasa la siembra.

Fuente: Por Ignacio Capózzolo / BLD