El verano es excelente caldo de cultivo para ciertas patologías que afectan los rindes. Un repaso de las principales enfermedades y medidas de control para estas etapas.

Mancha negra del tallo (MNT)

 

 Fig1. Lesiones de MNT. (Créditos: Florencia Magliano)

Es ocasionada por el hongo Phoma macdonaldii y se reconoce por lesiones ovaladas oscuras en la inserción del pecíolo en el tallo y puede llegar a rodear el tallo. Los síntomas iniciales también pueden ser puntos necróticos en hojas que crecen y coalescen hasta formar áreas necróticas. En el norte de Santa Fe se han reportado resultados satisfactorios con el uso de fungicidas foliares, que redujeron el número y tamaño de lesiones en tallos en un 80%.

Puede manifestarse durante todo el ciclo del girasol, aunque la mayor susceptibilidad se observa desde floración hasta la madurez fisiológica. Es por eso que el monitoreo debe comenzar en prefloración y no detenerse hasta fin de llenado de granos.

 

Mancha de la hoja (MHA)

MHA es ocasionada por el hongo necrótrofo Alternaria helianthi y provoca manchas en hojas con desarrollo de lesiones concéntricas que reducen el área fotosintéticamente activa. Las infecciones iniciales se observan en hojas inferiores pero pueden “ascender” hasta el 50% de altura de la planta si realizan varios ciclos secundarios a partir de las primeras lesiones.

Trabajos en el norte de Santa Fe con aplicación de mezclas de triazoles con estrobilurinas han reducido de 50% a 75% la severidad en hojas, logrando incrementos de hasta 1000 kg/ha, cuando se presentaron MNT y MHA conjuntamente (Sillón y Magliano, UNL).

Roya negra del girasol

Fig.2 Pústulas uredosóricas de roya negra. Foto: Margarita Sillón.

Es ocasionada por Puccinia helianthi y se caracteriza por la presencia de pústulas color herrumbre en las hojas, que pueden afectar toda la planta. Las condiciones ambientales son temperaturas superiores a 24ºC, y de 6 a 8 horas de mojado foliar. El uso de cultivares resistentes es la mejor medida de manejo, y las mezclas de fungicidas presentan buen control de pústulas logrando incrementos significativos de productividad.

En las zonas del NEA y centro pueden observarse síntomas desde estadios tempranos, mientras que en el sur de Bs As se observa en siembras tardías y estadios reproductivos avanzados.

 

Mancha de la hoja por Septoria helianthi

Fig3. Manchas foliares Septoria helianthi (Bonacic et al, 2008). 

Es considerada una enfermedad de poca importancia económica en la zona sur y centro girasolera, no así en el norte, donde su prevalencia ha ido incrementándose en los últimos años. Los síntomas incluyen manchas castañas, circulares a angulares. Pueden tener un halo clorótico y confundirse con A. helianthi, ya que suelen convivir en las hojas. En el centro de las lesiones se desarrollan puntos negros. Los síntomas avanzan de las hojas inferiores a las superiores. Las fuentes de inóculo son las semillas y rastrojos.

Se desarrolla rápidamente en clima moderado a cálido y con abundantes precipitaciones, sobre todo después de la floración. Ante ataques en etapas avanzadas del cultivo, las aplicaciones de mezclas de estrobirulinas y triazoles han sido eficientes para su control. Al igual que las anteriores, conviene extender el monitoreo hasta fin de llenado de granos.

 

Podredumbre húmeda del tallo, hoja y capítulo por Sclerotinia sclerotiorum

Fig4. Podredumbre de capitulo por Sclerotinia (Fte. INTA)

 

Puede manifestarse de tres formas diferentes: podredumbre basal, marchitamiento de la hoja y podredumbre del capítulo. La primera puede ocurrir durante cualquier estado fenológico, mientras que la última se evidencia en estadios reproductivos, cuando provoca una podredumbre húmeda del capítulo por destrucción de tejidos internos, decoloración de tejidos externos y posterior formación de una masa algodonosa blanca que, con la senescencia de la planta, se compacta y oscurece.