Te acercamos las recomendaciones para la prevención y manejo del estrés calórico en bovinos de Leandro Langman ¡No te pierdas la charla completa!

El Ing. Alim. Leandro Langman (INTA) nos acerca algunos consejos para prevenir el estrés calórico en esta época del año, fenómeno que no sólo repercute en la ganancia de peso y eficiencia de conversión, sino que en casos extremos provoca la muerte de animales.

El especialista explica que el primer factor a tener en cuenta es la susceptibilidad del animal. Esta depende de variables inherentes al mismo (temperamento y genética) y transitorias (grado de terminación, salud y aspectos de adaptación como grosor del pelaje y exposición previa).

El jadeo es un indicador clave de estrés por calor. En ausencia de jadeo y de movimientos visibles del pecho al respirar, estamos en condiciones normales; boca cerrada pero movimientos visibles del pecho indican estrés elevado, mientras que lengua y cuello extendidos y cabeza hacia abajo indican estrés muy elevado.

Otro indicador son los índices térmicos del ambiente: el índice de temperatura y humedad relativa (ITH) y el índice de carga calórica (HLI). Este último relaciona la velocidad del viento y la radiación En la Tabla se muestran valores de referencia.

Estrategias de manejo:

Alimentación:  las altas temperaturas reducen consumo y ganancia de peso. Esto se acentúa en dietas de alta energía. El objetivo de una buena dieta de verano debe apuntar a minimizar la carga calórica sin afectar los objetivos de performance y eficiencia de conversión. Para esto puede recurrirse a prácticas de alimentación y de composición de la dieta.

Conviene optar por dietas poco calóricas, suministradas a primeras horas de la mañana o ultimas de la tarde, de 1 a 2 veces/día. No es recomendable la restricción, ya que aumenta el riesgo de muerte al reanudar el suministro de alimento.

La composición de la dieta debe tener un monitoreo diario y preciso. En dietas de terminación a corral con 75% de grano se puede apostar a sustituir con forraje de alta calidad en hasta un 10%. Ofrecer aceites ricos en ácidos grasos polinsaturados o AGPI (como aceite de lino) contribuyen a reducir estrés.

Agua de bebida: para calcular un adecuado suministro de agua debe considerarse la raza, estado fisiológico y tipo de dieta (el consumo de agua es mayor con dietas ricas en proteína, sal y forraje). En términos generales se calculan 15 lt de agua/100 kg.

El recurso debe estar accesible. Se recomienda un espacio de 6-7,5 cm de bebedero lineal/animal y un buen acondicionamiento entorno a los bebederos, por ejemplo, con guardapolvos de cemento. La calidad del agua es clave: agua de mala calidad reduce el consumo. En esa línea, debe controlarse la limpieza de bebederos.

Microambiente: la sombra es el regulador de microambiente de mejor relación costo/beneficio y promueve una mayor ganancia de peso. Se recomiendan 3 m2 de sombra proyectada /animal. La orientación debe ser N-S en zonas húmedas (para reducir formación de barro) y E-O en zonas secas; la altura de 3 mts y pendientes de 10-20° para promover escurrimiento, proyección de sombra y ventilación debajo de la estructura. Langman recomienda materiales que garanticen bloqueos del 70%.

Los aspersores son otra herramienta, sobre todo en rodeos de leche. En zonas de alta HR y poco viento, conviene combinarlos con una tercera herramienta: la ventilación.

Manejo: la actividad asociada al manejo aumenta la T° corporal, La magnitud de este aumento depende de la distancia, tipo de manejo, temperamento y condiciones ambientales. Se recomienda mover los animales en las primeras horas de la mañana, evitar el manejo ante pronósticos extremos y modificar la hora de suministro del alimento.

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