El Simposio del Agua eventos contenido en el XXVIII Congreso Aapresid “Siempre Vivo. Siempre Verde”, en uno de sus paneles abordó el Estatus hídrico de las cuencas argentinas: Paraná, Centro y Cordillera. 

El Ingeniero Hugo Rohrmann, ex Director de Estudios de la Administración Provincial del Agua (APA) de Chaco, y Docente y Consejero en la Facultad de ingeniería de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), habló de la bajante extraordinaria del río Paraná y las consecuencias productivas, comerciales y sociales. En la Sección Corrientes (tramo medio del río Paraná) el caudal es aportado por el río Paraná 75%, el río Paraguay 23%, y el Bermejo 2,5%: El último, con ese escaso aporte, trae el 70% de los sólidos, unos 90 millones de toneladas por año. Eso trae aparejado la necesidad de dragado para la navegación. La bajante disminuyó el tráfico fluvial comercial y el turismo, trajo pérdida de exportación de granos, problemas en la provisión de agua a las poblaciones, impactó negativamente en la fauna íctica, más problemas ambientales. La desforestación en algunos estados de Brasil, que en los últimos cien años bajó su cobertura forestal de 83% a 5%, para ser región agrícola, según Rohrmann no es la causa de las escasas lluvias pues “el aporte de humedad en la Cuenca del Paraná lo aporta en un 90% el océano y sólo 10% el continente”. En esa línea aseguró que “las represas no inciden en la bajante pues turbinan el caudal que les llega” Según información del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y del Instituto Nacional del Agua (INA) acerca de “Anomalías de Precipitación en la Cuenca del Plata”, la falta de lluvia seguirá al menos hasta octubre. Se habla de la influencia del fenómeno ‘La Niña’ que para el trimestre agosto-octubre se pronostica 50% de Niña débil y 50% neutral.

La bajante va a continuar al menos hasta el verano, y hay que tratar de disminuir la acumulación de sedimentos que generan altos costos de navegación y de dragado. Recomendó contar con datos públicos y acordar con los otros países de la Cuenca del Plata (Bolivia, Paraguay, Brasil y Uruguay) temas esenciales como cuadales mínimos, estándares de calidad de agua, tratamiento y vuelco de efluentes, calado mínimo de navegación, períodos de veda de pesca, entre otros. El Ing. Juan Borús, subgerente de Sistema de Información y Alerta Hidrólógico del Instituto Nacional del Agua (INA), habló de la Cuenca Central y advirtió de “la seriedad y complejidad de la situación actual” en casi toda la Argentina. El Servicio Meteorológico Nacional; la Oficina de Monitoreos de Emergencia Agropecuaria; la Comisión Nacional de Acitividades Espaciales; el Centro de Alerta y Prevención de Incendios; el INTA; y el INA, todos englobados en el Sistema Nacional de Gestión Integrada de Riesgos, y en la Red de Organismos para la Gestión Integrada de Riesgos, son el respaldo de todo cuanto se hace como gestión institucional de monitoreo de estatus hídrico. Periodicamente se hacen evaluaciones y se tiene una visión muy ajustada de la sequía. “Viene de muchos meses la condición deficitaria de precipitación”, dijo, y están dadas todas las condiciones como para que siga por unos meses y llama la atención cómo se amplió la región afectada. “El índice de sequía que golpea más al agro se ha incrementado. Los incendios pueden continuar en la temporada invernal y en el comienzo de la primavera”, advirtió. Por su lado el Ing. Rubén Villodas (Gestión Hídrica del Dpto. Gral. de Irrigación) refirió a las cuencas de la Cordillera que incluye los ríos Mendoza, Tunuyán, Diamante, Atuel y Grande. Todos dependen de las nevadas, que este año han sido superiores en hasta ocho veces que años anteriores. Los registros de caudales en las distintas secciones no han variados de lo que esperaba, en todos los ríos, y siguen respondiendo a las condiciones de sequía del año pasado. Sucede porque las actuales nevadas no producen aumentos en los escurrimientos por las bajas temperaturas en la alta montaña. Se estima que los caudales importantes podrían registrarse en la segunda quincena de noviembre. El dato para las produccciones de la región es que las dotaciones de los sistemas de riego en la primavera dependerán de las reservas que haya en los embalses.