19/6/15 12:19

Hablemos un poco de trigo

¿Por qué es importante en el sistema productivo? ¿Por qué vuelve a disminuirse el área triguera en nuestro país?

El trigo es uno de los cultivos tradicionales de las pampas argentinas, aunque antes de que este noble cereal llegue a nuestras tierras debió cumplir un derrotero histórico que nos lleva a los orígenes mismos de las civilizaciones. ¿Por qué es importante el trigo en el sistema productivo? ¿y porqué puede volver a disminuir el área triguera?

Un poco de historia...

El trigo (Triticum sp.) junto a la cebada, el arroz, la avena, el mijo y el centeno constituyeron los primeros granos cultivados en el “viejo mundo”; podría decirse que la mayor parte de todas las civilizaciones de Europa y de Asia evolucionaron a partir de la producción del trigo y estos otros importantes cereales. En la antigua mesopotamia, situada entre los ríos Tigris y Éufrates, en  territorios de la actual Irak junto a su área de influencia en zonas limítrifes de Irán y Siria, comenzó a sembrarse el trigo hace unos diez mil años.

Posteriormente, fue utilizado por los egipcios quienes descubrieron la fermentación, proceso que dio origen al pan con similares características a como lo concemos actualmente. Existen evidencias también, de que en aquellas épocas se descubrió la fermentación de la cebada, y de la malta de este cereal al igual que del trigo, para la producción de cerveza. Durante la era romana y hasta nuestros días pasó a ser uno de los alimentos básicos, a través del pan y otros productos a base de harina de trigo en casi todos los rincones del planeta. El trigo llegó a América de la mano de los colonizadores y las posteriores olas inmigratorias, quienes poseían el conocimiento y la cultura para su producción.

trigo argentino

Producción mundial y algunas estadísticas nacionales y locales

Según datos de FAO, la producción mundial de trigo en 2012 fue de 671 millones de toneladas, detrás del maíz y del arroz en ese orden, con 873 y 738 millones de toneladas respectivamente. Queda claro entonces que los tres principales cultivos a nivel global son el maíz, el arroz y el trigo; todos pertenecientes a la familia gramíneas y todos clasificados como cereales. La palabra cereal deriva de Ceres, la diosa romana de la agricultura, y designa a todos los cultivos de la familia gramínea capaces de acumular harinas, por tal motivo, también son cereales la avena, la cebada, el sorgo, el centeno, etc.

El volumen de producción de trigo en Argentina, según FAO nuevamente, alcanzó las 8,2 millones de toneladas en la campaña 12/13; valor que la sitúa en el puesto nº 17 entre los productores mundiales del cereal y por debajo de los niveles de producción logrados desde mediados de los '90 y hasta promediar la primera década del nuevo milenio. El principal productor mundial es China con algo más de 121 millones de toneladas, le siguen la India con 95 millones, Estados Unidos con casi 62 millones y Francia con algo más de 40 millones de toneladas al año. El récord de producción en nuestro país se registró en la campaña 2007/08 cuando el volumen de producción superó las 16 millones de toneladas. (ver gráfico)

En Chacabuco, durante la campaña 2013/14 el área cosechada bajo cultivos extensivos alcanzó las 173.000 has; de las cuales el trigo ocupó 17.600 has, según datos del Minagri; o sea, el 10,7% del área agrícola total. Varios años antes, el récord de área con trigo se produjo en la campaña 1996/97 en la que alcanzaron las 52.000 has. Si se repasan los promedios decádicos, durante los '80 el área con trigo ocupó en promedio el 30,1% del área total sembrable. Posteriormente, durante la década de los '90 este índice se incrementó hasta alcanzar el 39,9%. En la primera década del nuevo milenio descendió al 24,7% en promedio, y más recientemente, desde el comienzo de la segunda década del siglo XXI, la tendencia continuó su curso descendente hasta la fecha, arrojando un promedio de 13,5% de trigo sobre el área sembrable total de Chacabuco.

 

¿Por qué es importante el trigo en el sistema productivo agrícola?

El trigo es un cultivo histórico por excelencia cultivado en Argentina y cumple un rol de suma importancia en la rotación de cultivos. Por tratarse de un cultivo invernal, y gracias a las condiciones climáticas con alta influencia oceánica, preponderantes en gran parte de nuestro país; sumados al desarrollo de variedades adaptadas a nuestro contexto productivo; permiten dos producciones en el año, como es el caso del tandem trigo-soja de segunda, o bien y más recientemente trigo-maíz de segunda; también sus variantes con cebada y otros cultivos de invierno.

El hecho de realizar dos cultivos en dos estaciones distintas “incrementa la superficie cultivable”; en hechos, el clima permite esto en pocos lugares alrededor del mundo, amén que esta condición favorable requiere del acompañamiento y del desarrollo de una industria semillera acorde, que permita adaptar los cultivos al clima y a las oportunidades que éste ofrece; tal como viene ocurriendo en nuestro país desde hace décadas de la mano de numerosas empresas del rubro.

El sistema radicular, o sea, el tipo de raíz que posee el trigo, al igual que ocurre en otros cereales, promueve un excelente trabajo mecánico en las capas superficiales del suelo; además y al mismo tiempo, luego de cosechado deja una excelente cobertura durante el verano, cuyo principal objetivo es el ahorro del agua de suelo a través del mecanismo del sombreo sobre la superficie del mismo, y por consiguiente del rechazo de los rayos solares, evitando así la evaporación directa del agua desde el suelo.

Desde el punto de vista financiero constituye una excelente herramienta para el productor, a fin de poder acortar el lapso entre una y otra coseha gruesa, recordemos que tanto el maíz como la soja se cosechan a partir de los primeros días de marzo; y si únicamente se producen estos cultivos, el ingreso para el agricultor extensivo se produce una vez al año.

Otra de las ventajas que presenta el trigo y los cultivos de invierno en general, tienen que ver con la capacidad de utilizar agua del perfil de suelo durante el invierno. Es sabido que en gran parte de la Región Pampeana existe preocupación por los incrementos de los niveles freáticos y numerosas investigaciones del CONICET, INA, etc. dan cuenta de la importancia de mantener el suelo con cultivos a lo largo del año para mitigar esta problemática; a través de la alternancia de cultivos de invierno y de verano. Este tema que juzgamos fundamental no debiera pasar desapercibido, porque las soluciones hoy son posibles y pueden lograrse de manera relativamente sencilla, en el futuro no se sabe.

 

¿Por qué puede volver a disminuir el área triguera?

Actualmente, si se toma una referencia para el precio de U$S 135 a enero de 2016 (equivalentes a $1200) por Tn. de trigo en el Mercado a Término de la bolsa de Bs As., los costos totales para producirlo requieren obtener unos 4500 kg/ha de sus granos, en campo propio; desafortunadamente este valor es superior al promedio de rendimiento de la década 2003/04 – 2013/14 que se situó en torno a los 4150 kg/ha en nuestro distrito, sólo superado en dos campañas e igualado en una durante esos diez años.

Como siempre, recordamos que estos valores surgen de los márgenes brutos que no contemplan ni amortizaciones, ni gastos de estructura, ni costos financieros, ni impuestos. Para el caso del campo alquilado es necesario adicionar a los costos mencionados, el correpondiente a la mitad del alquiler (porque la otra mitad se le asgina al cultivo de segunda) que puede requerir de entre 900 y 1200 kg/ha adicionales de trigo dependiendo del valor pactado. Es un deseo que medien cambios inmediatos que permitan revertir esta situación, antes de que culmine la ventana de siembra durante el mes de julio.

 

Congreso Aapresid

El pasado 2 de junio se realizó el lanzamiento del XXIII Congreso Aapresid Biosapiens en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El nombre que llevará este nuevo Congreso de Aapresid intenta alcanzar el status de concepto para el hombre del siglo XXI, un hombre muy en contacto con las tecnologías y la intelectualidad, pero al mismo tiempo en la búsqueda y la necesidad de utilizar ambas herramientas mencionadas, en pos de dejar un planeta mejor para las generaciones venideras, desde los tres ejes de la sustentabilidad ambiental, social y económica. Próximamente desarrollaremos este tema y comentaremos algunas de las novedades que se vienen en este nuevo Congreso Aapresid.

Autor: José Luis Tedesco
Ing. Agr. (UNLP)
Director Adjunto de Agricultura Certificada Aapresid.