La soja tuvo una quincena para el olvido en Chicago. El maíz, después de tanto esfuerzo, perdió la recuperación de los últimos meses. ¿Cómo seguirá el panorama?

Los últimos quince días han sido para el olvido en el mercado de Chicago, tanto en soja como para maíz. La oleaginosa perdió 36 u$s/tn desde el 23 de mayo, cuando llegó al mejor precios desde julio del año pasado. Por su parte, el maíz está envuelto en una realidad mucho más cruda: en un mes perdió la recuperación de precios que había costado cinco meses. A fin de diciembre el cereal llegó al peor valor en cuatro años al cotizar en 167 u$s/tn. De la mano de la demanda la cotización alcanzó los 203 u$s/tn a principios de mayo pero a partir de allí los días en rojo no paran de acumularse. De esta forma el maíz vuelve a cotizar 173 u$s/tn en el mercado de referencia, repercutiendo directamente en los valores de nuestro mercado.

Parte de la explicación de las bajas hay que buscarla en la condición de los cultivos recién sembrados y las estimaciones récord que se hacen al respecto. El miércoles se publicó el informe del USDA de junio y se sostienen las estimaciones de mayo. A la fecha ya casi esta finalizada la siembra de soja y ha finalizado la del maíz. El lunes pasado, en el informe semanal de evolución de los cultivos, el USDA estimó que el 75% del maíz se encuentra en estado B/MB cuando el año pasado el 63% estaba en esa condición. En soja todavía no tenemos guarismos dado que recién el 71% empezó a emerger.

En cuanto a soja y maíz disponible, el USDA no trajo mayores novedades. En la oleaginosa volvió a recortar levemente los stocks finales (de 3,53 a 3,40 mill tns) de la mano de un aumento en el consumo de la molienda. El tema es que el mercado parece haberse aburrido de los viejos fundamentos y no hay nada nuevo que invite a sostener las cotizaciones. El 30 de junio se publica el informe de stocks trimestrales y quizás sea la última oportunidad para sostener los precios. De no salir ningún dato extraordinario, el mercado se posicionará por completo en soja nueva, que actualmente cotiza 76 U$s/tn menos que la disponible. A partir de allí será todo prima climática y habrá que esperar hasta agosto para ver rendimientos más o menos definidos.

En relación al maíz, está mucho más claro que el mercado ya dejó atrás la 2013/14 y solo mira el cultivo recién emergido. La campaña pasada fue muy buena y asegura un buen nivel de stocks para empalmar con la nueva cosecha. Sumado a esto, la siembra fue muy buena y los pronósticos de Niño invitan a pensar en un gran año. Solo el estado de Iowa presenta algunos focos de sequia, mientras el resto del cinturón (básicamente Illinois e Indiana) se encuentran con perfiles normales.

Lamentablemente estas bajas han repercutido de lleno en nuestro mercado. Las pizarras por encima de $2600 son más un sueño que una realidad, y de no haber ningún movimiento en el tipo de cambio, volveremos a techos de $2500. El escenario puede ser aun peor en el corto plazo si los fondos de inversión en Chicago se retiran por completo de soja y nos hacen volver a valores de febrero. Eso sería una soja local de 295 o de $2400. Por supuesto que a mediano plazo las perspectivas siguen siendo buenas de la mano de una demanda sostenida. Mas allá de que la cosecha norteamericana sea buena, el mercado mundial se encargará de consumir los excedentes y mantenernos en precios razonables. Sumado a esto, en el segundo semestre seguramente tendremos variaciones en el tipo de cambio que harán subir el valor en pesos de nuestra mercadería.

El panorama del maíz es mucho menos alentador, en base a que el exceso de maíz de segunda que va a empezar a haber va a neutralizar cualquier mejora que pueda haber en Chicago. Si el mercado norteamericano no recupera porque evoluciona bien el cultivo, con menos razón el maíz local va a subir una vez que se retire la exportación.

Pablo Fraga

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