25/11/21 00:00

Innovación colaborativa para el desarrollo de sistemas de producción sustentables.

Planificación territorial, balance ambiental, visión sistémica y protagonismo horizontal fueron los ejes del segundo encuentro de diálogos organizados por Aapresid, con el apoyo de Land Innovation Fund.

El 19 de noviembre se desarrolló el segundo encuentro de la tríada de diálogos virtuales, organizado por la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), con el apoyo de Land Innovation Fund (LIF). Moderado por María Augusta González y Edgard Ramírez, socios Aapresid, el foco estuvo puesto en cómo la visión holística de la producción sustentable se aplica a la producción agrícola en general y a la de soja en particular. 

Para comenzar, Jorge Adámoli (UBA) mostró datos de 2020 que indican que el 28% del Gran Chaco Argentino fue incorporado a la producción agropecuaria, correspondiendo el 72% a superficie sin transformar. En este sentido advirtió “no podemos hablar de emergencia o amenaza a la biodiversidad, sabemos que hay cosas que se están haciendo mal, pero mucho que se pueden mejorar”. Destacó la importancia de trabajar en acciones que hacen a la sustentabilidad, como el ordenamiento territorial y la recuperación de tierras degradadas. Remarcó su preocupación por las barreras para-arancelarias en soja y el programa deforestación cero, que según considera impactan negativamente sobre el crecimiento. 

De lleno en la cadena de soja, Luis Zubizarreta (ACSOJA) destacó que Argentina tiene ventajas competitivas, dado que las principales zonas de producción se encuentran cerca de los puntos de industrialización y los puertos. Indicó que la oleaginosa, además de ser una fuente de proteína muy barata para la alimentación humana y animal, posee un gran potencial para el agregado de valor a través de sus subproductos, derivados y nuevos usos. “Los biocombustibles son una gran oportunidad para acceder al mercado europeo, además estamos midiendo el ahorro de GEI por el reemplazo de combustibles fósiles”, acotó.

Yendo más al lote, Alejandro Cuadra (CUAECO) puntualizó la experiencia de la empresa en el monitoreo de plagas, la cual fue reemplazando la tecnología de insumos por la tecnología de procesos. “Incorporamos cultivos de servicios y fuimos recuperando la estructura de los suelos, la fertilidad química y la actividad biológica, y usamos menos herbicidas, favoreciendo la resiliencia del ecosistema”, comentó.

En la segunda parte del diálogo, Rodolfo Gil (Director Académico de Sistema Chacras)  presentó el Sistema Chacras, liderado por Aapresid en colaboración con INTA Argentina. “Hoy, para ser competentes, necesitamos producir más alimentos, fibras y energía, y necesitamos hacerlo de la mejor manera posible”, advirtió . Y continuó, “en la agricultura tradicional, modificábamos el ambiente de forma que la planta exprese su potencial de rendimiento, valiéndonos de las labranzas y la tecnología de insumos. Hoy buscamos algo diferente, adaptamos las plantas y la tecnología a cada ambiente buscando el potencial productivo”. Gil indicó que la tecnología de procesos varía según el ambiente y bajo esa premisa, hace 10 años se constituyó el Sistema Chacras de Aapresid. “Ponemos el conocimiento empírico del productor al lado de la ciencia. Aprender produciendo y ser protagonista del propio desarrollo es la mejor manera de transmitirlo”, concluyó.

Pasando a experiencias concretas, Pablo López Anido (Aapresid) explicó que la Chacra Bandera (Sureste de Santiago del Estero) se inició para dar respuesta al problema de malezas resistentes y luego, con la incorporación de cultivos de servicio, enfocó sus estudios a ajustar las rotaciones, la fertilidad, los balances de carbono y los niveles de napa freática. 

Por su parte, Marcelo Arriola (Director Adjunto del Sistema Chacras) se refirió a la Chacra Pergamino (Sur de Santa Fe y Norte de Buenos Aires), la cual se centró en la evolución del carbono del suelo frente a distintos esquemas de rotación.  “Con la agricultura siempre verde tenemos más lombrices, mejoramos la estructura de los suelos y bajó un 34% sus niveles toxicológicos”, comentó. Luego agregó “dejamos el análisis del margen bruto para lo último, dejando que el sistema se exprese, aprendimos que se puede cuidar el ambiente y ser rentables”.

Ubicada en una región agroecológica totalmente diferente, Jorge Mazzieri (Aapresid) comentó las principales características de la Chacra Valles Irrigados de Norpatagonia (VINPA). La misma se centra en desarrollar una producción agropecuaria en una zona con suelos pobres en materia orgánica y 250 mm de precipitaciones al año. Inicialmente,  instalaron cultivos con una visión formadora de suelo, siendo la soja un cultivo importante en ese proceso. Luego ajustaron las láminas de riego y la rotación para manejar los excesos de cobertura que generan las bajas temperaturas. Tras 10 años de trabajo, hoy cuentan con excelentes índices productivos de grano y carne.

Para cerrar, Rodolfo Gil agregó “Chacras no representa un lugar sino un modo de trabajo. Nos une un problema, un objetivo o una necesidad de cambio, en escenarios reales de producción. Con una visión sistémica y protagonismo horizontal, generamos conocimiento para transferirlo y contribuir al desarrollo local de triple impacto: ambiental, empresarial y social”.

El tercer encuentro de los Land Innovation Dialogues organizados por Aapresid será el próximo viernes 3 de diciembre de 14 a 17 hs. El diálogo abordará la temática de herramientas de certificación y trazabilidad de la producción, como elementos claves que no pueden faltar en el camino hacia la sustentabilidad. Podés inscribirte acá. Te esperamos!