El clima le juega una mala pasada al sudeste bonaerense, las precipitaciones no llegan y la soga empieza a apretar. Un repaso del estado de los cultivos elaborado por Esteban Bilbao, miembro de la Regional Necochea Aapresid.

La Regional Aapresid de Necochea abarca una amplia zona del sudeste bonaerense, con epicentro en dicha ciudad, con situaciones agro-ecológicas muy diferentes, desde suelos profundos y con alto contenido de materia orgánica a suelos someros (por profundidad de “tosca”) con bajo contenido de materia orgánica y una amplia gama de suelos. Por estas razones es que dentro de la zona en la cual nos desarrollamos, suele haber una amplia variabilidad climática (particularmente de precipitaciones) y de estado de los cultivos.

En la campaña actual, 2016, el clima nos está jugando una mala pasada, y estamos esperando fervientemente se revierta. Los últimos cuatro meses las precipitaciones fueron menores a cincuenta (50) milímetros por mes, con un acumulado de agosto a principio de diciembre de ciento cuarenta (140) mm.

Panorama complicado

Los cultivos de invierno, principalmente cebada y trigo, se vieron afectados a la siembra por excesos hídricos, lo cual produjo el retraso de la fecha de siembra de una gran proporción de lotes, lo cual sumado a una temperatura máxima uno (1) a dos (2) grados Celsius por encima de la media histórica durante parte de julio, agosto y septiembre, nos llevó a una macollaje por debajo de lo normal y una menor cantidad de espigas por metro cuadrado a cosecha.

Durante el llenado de la cebada y floración del trigo se produjeron dos heladas leves (graves en algunos bajos puntuales) y un evento de granizo que produjo pérdidas desde cinco (5) hasta ochenta (80) por ciento en lotes puntuales. A lo largo del período crítico de los cultivos (octubre-noviembre) las precipitaciones estuvieron por debajo de la media, no llegaron a cien (100) mm acumulados, lo cual son noventa (90) mm por debajo de la media de los últimos cinco años, con vientos intensos y días de calor extremo, así llegamos a mediados de diciembre.

La cosecha de cebada ya está en marcha, con buenos rindes en los lotes sembrados temprano (desde 3.500 kgs/ha hasta 7.000 kgs/ha), un calibre en general bueno y proteína bruta variable pero con muchos lotes entre nueve (9) y diez (10) por ciento. La cosecha de trigo aún no comenzó, pero el llenado fue corto, y se esperan rindes desde 3.000 hasta 6.000 kgs/ha. Para rematarla están sucediendo incendios en la cosecha de muchos lotes, debido al ambiente y al mal estado/mantenimiento de algunos tractores y cosechadoras.

Los cultivos de verano presentan diversas situaciones, pero todas marcadas por la sequía actual.

Los maíces sembrados temprano (octubre) se encuentran en general en buen estado, en estadios que van de seis a diez hojas desplegadas, observándose un  inicio de infestación con Roya común (Puccinia sorghi). Los maíces tardíos (sembrados en la segunda quincena de noviembre), están en buen estado, en estadios de dos a cuatro hojas desplegadas y sufriendo un importante estrés hídrico (son lotes de menor calidad que los de siembra temprana).

Los girasoles están en buen estado general, con estrés hídrico en las zonas más someras, en estadios de diez hojas desplegadas a botón floral. Se observan bajas poblaciones de isoca medidora (Rachiplusia nu), moscas minadoras (familia Agromyzidae), mosquita del capítulo (Melanagromyza minimoides), y altas poblaciones de controladores biológicos (Casinaria, Crisopa, vaquitas, arañas, hongos, entre otros). Las enfermedades recién comienzan a presentarse, con Roya Blanca (Albugo tragopogonis) encabezando la marcha y algún lote puntual con Mancha de la hoja (Alternaria helianthi).

Las sojas se encuentran en una situación más crítica, ya que recién comienzan el ciclo y dependen de las precipitaciones que ocurran en el corto plazo, se encuentran germinando hasta 2 hojas trifoliadas desplegadas. Muchos lotes han quedado con densidades por debajo de lo esperado debido al bajo porcentaje de logro en función de la baja humedad en el suelo, la cual nos hace perder plantas por un lado y por otro genera un nacimiento lento y desparejo, lo cual expone a las plantas al ataque de las plagas presentes (gusano arroz, bicho bolita, etc) y la baja calidad de algunas partidas de semilla. Ya se observa presencia de trips (Caliothrips phaseoli), isoca medidora (Rachiplusia nu) y tucuras.

Por su parte, los cultivos de segunda, con gran participación de soja y una menor superficie de maíz y girasol, están en stand by, con todo listo en la línea de largada pero esperando una lluvia para iniciar la siembra. Aunque se ve algún valiente (¿optimista?) con la sembradora en acción detrás de la cosechadora.

Esta es la situación actual, el panorama es incierto, los productores siguen para adelante, cosechando, realizando las labores correspondientes en cada cultivo, ilusionándose con cada nube que aparece en el cielo, ofuscándose con cada tormenta que pasa sin llover, buscando alternativas, soluciones para cada situación, asistiendo a los actos de fin de año de sus hijos, preparándose para las fiestas (que muchas veces pasan cosechando), aceptando la realidad, pero con la procesión que va por dentro y pide a gritos “que llueva, que llueva!”.

Informe: Esteban Bilbao
Regional Necochea Aapresid