Igualados en la aplicación de tecnología, los norteamericanos corren con la ventaja de la previsibilidad y la infraestructura.  César Belloso estuvo presente y dialogó con La Nación Campo.

DECATUR, Illinois.- Parecidos y diferentes. Farmers y productores argentinos cara a cara. Si se busca realizar una radiografía sobre unos y otros, el Farm Progress Show, la exposición más importante de los Estados Unidos que se realizó esta semana en esta localidad, permite sin duda tomar esa imagen en vivo y en directo. LA NACION habló aquí con farmers y productores argentinos. Fue en el ámbito de la participación que Rizobacter tuvo con un stand en esta muestra.

Resaltan más las diferencias que las similitudes. Diferencias que inclinan la balanza en favor de los Estados Unidos con los siguientes tópicos: seguridad de ingreso, sólido sistema de seguros (ver aparte), infraestructura, acceso a mayor oferta de tecnología y financiamiento, reglas claras y sin mercados intervenidos, estructura impositiva simple y sin retenciones, certeza de que el Estado apoya al farmer para que sea productor. Esas son más disparidades en torno del negocio en sí, pero después hay otras. Quizá por la intervención oficial, el productor argentino está más expuesto y obligado a manejar más variables para amortiguar cambios de reglas. Lo que sí observan algunos es que el argentino, con la incorporación de nuevas generaciones de ingenieros agrónomos y otros profesionales, se va perfilando como más empresario. Y es hábil para adoptar tecnología más compleja en su aplicación.

«El productor norteamericano tiene seguridad de ingreso. Puede tener sequía, uno u otro precio pero gana ya sea por los seguros o por diferenciales de precios que captura. El año pasado -de sequía-ganó más plata [de lo que ahora se espera] porque no había producción, pero aumentó el precio y encima cobró el seguro», contó Ricardo Yapur, presidente de Rizobacter. Michael Dover es miembro del CREA Arroyo del Medio e integra la comisión directiva de Aacrea. Dover subraya como diferencia «el nivel institucional».

farm«Aquí saben que las reglas de juego no cambian todo el tiempo y hay una visión conocida respecto de la estrategia del Estado con respecto a esta actividad, que la ven como comida, biocombustibles y que la gente se quede en el campo», expresó Dover. Ron Young trabaja con su hijo Josh unas 850 hectáreas en Illinois. Ante la pregunta de LA NACION, Ron se apura a contestar. «Yo sé las diferencias: transporte, logística y mercados libres. Ustedes no poseen eso y los mercados están intervenidos», afirmó. César Belloso, presidente de Aapresid, remarcó: «Queda claro que aquí [por los Estados Unidos] hay un apoyo fenomenal para el sistema de producción con acceso a campos, caminos y buenos niveles de comunicación en el área rural.

Además, hay transparencia y libertad de comercialización». Belloso también ponderó el funcionamiento del sistema de seguros y sostuvo que en el terreno de la tecnología hay «un nivel comparable» en ambos lugares. «En la Argentina, el estímulo a la innovación viene por las restricciones que tenemos. Pero el estímulo es también por la necesidad de ser sustentables. Sin embargo, si hay restricciones comerciales, dificultades para rotar, eso es cada vez menos sustentable», indicó Belloso. En plena zona núcleo de la Argentina, de 10 lotes, ocho son con soja y dos con maíz. En los Estados Unidos, en cambio, los planteos están más repartidos, en un 50 y 50%. «En la Argentina siempre hay que tener un plan A, otro B y hasta uno C. El negocio se ha vuelto más complejo», agregó Dover.

Para Santiago del Solar, en la Argentina el productor tiene «más frentes por atender», con las trabas del Gobierno, lo cual le quita el foco que le puede poner el norteamericano a los temas productivos y técnicos. «El productor argentino está sujeto a muchas mas variables que agregan mayor riesgo al negocio. Tanto Estados Unidos como la Argentina están sujetos a los vaivenes del mercado internacional, pero en los Estados Unidos cuentan con un sistema de seguros que les permite amortiguar años de precios bajos o caídas en la producción, donde el Estado da soporte. En la Argentina, lejos de existir algo similar, los precios llegan con un gran descuento por las retenciones, lo cual en lugar de amortiguar un mal año de precios las retenciones acentúan el problema», opinó Del Solar.

Acceso a la tecnología

Farmers y productores argentinos toman caminos distintos para acceder a la tecnología. En los Estados Unidos lo hacen a través de redes que involucran universidades, distribuidores y empresas. En la Argentina, en cambio, se apoyan más en redes de productores como Aapresid, CREA o asociaciones como Asagir y Maizar. Por supuesto que también se nutren de jornadas de las compañías. «Ellos [por los farmers] son productores que se dedicaron al campo. No son ingenieros agrónomos que estudiaron. En la Argentina ves hoy muchos ingenieros agrónomos que se han dedicado al campo y son productores.

El productor argentino es más técnico que el norteamericano, porque estudió», indicó Ignacio Rodríguez Ribas, gerente comercial de Vireyes. Terry Culp, distribuidor de Rizobacter en EE.UU., cuenta: «Acá los avances tecnológicos son bien vistos, pero deben ser de fácil aplicación y sencillos. En cambio, el productor argentino las puede adaptar aun cuando esos avances sean complejos». En los Estados Unidos, cualquier productor tiene el parque completo de maquinaria, salvo en algunos casos la pulverizadora, donde recurren a la empresa que le vende el producto para la aplicación. Entienden que de esta forma pueden cumplir mejor con las buenas prácticas agrícolas. En cambio, en opinión de muchos, el uso de la maquinaria es más eficiente en la pampa húmeda por la relevancia que tienen los contratistas. Y como común denominador nada resalta más que la pasión por lo que se hace .»Esto es una elección de un estilo de vida. Es un orgullo producir junto con la naturaleza», sostuvo Ron Young. El argentino Michael Dover agregó, «a cielo abierto, el ADN es el mismo»

Relevamiento nacional

Los farmers ganan por tener una infraestructura de primer nivel en las zonas rurales y más previsibilidad y seguridad económica.

César Belloso / Presidente Aapresid: «Los farmers tienen un apoyo fenomenal con buena infraestructura en el área rural y con transparencia y libertad de comercialización».

Ignacio Rodríguez / Gerente Comercial de Vireyes: «El productor argentino es más técnico que el norteamericano porque estudió. En la Argentina ves muchos ingenieros que son agricultores». 

Terry Culp / Distribuidor de Rizobacter: «Acá los avances tecnológicos son bien vistos, pero deben ser de fácil aplicación y sencillos. En cambio, el argentino se adapta a lo más complejo».

Ricardo Yapur / Presidente de Rizobacter: «La gran ventaja de los farmers es que tienen seguridad de ingreso. Pueden sufrir una sequía o bajos precios pero siempre están cubiertos».

Fuente: La Nación