La Red de Manejo de Plagas de Aapresid (REM) nos dice cómo, cuándo y con qué controlar una de las plagas que más afecta el rendimiento de la oleaginosa.

El complejo de chinches es una de las plagas de mayor significancia económica para la soja y está compuesto de 4 especies:

    1. Nezaraviridula (chinche verde)
    2. Piezodorusguildinii (chinche de la alfalfa)
    3. Dichelopsfurcatus (chinche de los cuernitos)
    4. Edessameditaunda (alquiche chico).

Según una encuesta de Aapresid en 2018/19, 0,8 fue el promedio de aplicaciones para chinches en soja, con un máximo en la zona del Litoral (1,1 aplicaciones) donde el 11% de los lotes recibió doble aplicación.

Los daños comienzan en estadios reproductivos e incluyen: detención del desarrollo del grano, aborto de vainas, deformación y decoloración del grano, retraso madurativo y retención foliar y alteración en la composición de las semillas. Además, las heridas provocadas son vía de ingreso de patógenos. Estos daños repercuten en el rendimiento, y en lotes destinados a semilla, en la calidad de ésta.

El período de mayor sensibilidad va desde inicio de formación de vainas (R3) hasta inicio de llenado de grano (R5). La chinche de la alfalfa es la más dañina, produciendo el doble de daño por individuo que la chinche verde y 8 veces más daño que la chinche de los cuernitos.

El ciclo transcurre entre hábitats agrícolas y no agrícolas, pasando el invierno como adulto en rastrojos, malezas, lotes de alfalfa, cortezas de árboles y arbustos. Los individuos que sobreviven al invierno buscan plantas maduras de trigo, otros cultivos de invierno o – en el caso de D. furcatus-maíces en estadios iniciales. De allí se trasladan ala soja. Los patrones de colonización están relacionados con el entorno. Así, por ejemplo, es común encontrar más individuos en las borduras de lotes de cultivos invernales que en su interior.

Los cultivos de servicios (CS) pueden actuar como puente verde y favorecer el establecimiento de la plaga, pero todo depende del manejo. Ensayos de INTA Marcos Juárez determinaron un 95% de disminución de la población de chinches cuando el método de finalización del CS (vicia) fue el rolado.Por el contrario, el secado químico sin insecticida puede derivar a altos niveles de daños posteriores.

La cantidad de generaciones por año y la duración de cada ciclo varían según la especie y condiciones ambientales, pudiendo llegar hasta 5 generaciones en el caso de P. guildinii al norte del país.

Monitoreo y umbrales:

El monitoreo con paño vertical es la herramienta más difundida. Consiste en un paño de 80cm x 100cm con una canaleta de recolección. Se recomienda realizar al menos 1 muestreo cada 3 hectáreas, teniendo como base 10 muestreos iniciales independientemente de la superficie. Comenzando por las borduras, deben sacudirse las plantas sobre el paño y contar inmediatamente (puesto que tienden a salir volando) los adultos y ninfas mayores a 0,5 cm que caen en la canaleta, así como aquellos que caen al suelo. No se recomienda muestrear en horas de mayor temperatura o días ventosos (cuando las chinchas se refugian).

Los umbrales de control más difundidos consideran la especie, estadio del cultivo y distancia entre surcos. Los umbrales son variables en el tiempo ya que dependen del precio de la soja, costos de aplicación, etc. Conviene evitar aplicaciones previas al umbral, ya que derivan en el resurgimiento de la plaga y en la necesidad de re-aplicaciones.

Estrategias de manejo:

El control químico es la técnica por excelencia, existiendo activos de contacto o de ingestión (sistémicos). Tras la prohibición del Endosulfan, los insecticidas registrados incluyen carbamatos, órganos fosforados, piretroides y piretrinas, neonicotinoides y sulfoximidas.

El uso de mezclas de neonicotinoides + piretroides está muy difundido, donde los primeros ofrecen residualidad (15 días aprox.) al actuar sobre ninfas,y los segundos, poder de volteo sobre adultos.

Algunos especialistas desaconsejan mezclar modos de acción diferentes ya que la baja dosis de activo de algunas formulaciones puede aumentar el riesgo de resistencia.

Debe asegurarse una aplicación eficiente que logre un 80% de control, aunque con densidades poblacionales elevadas este valor puede requerir re-aplicaciones. La clave está en lograr gotas finas para llegar al tercio medio e inferior, usando coadyuvantes para prevenir deriva.

El control biológico es otra herramienta que considerar, existiendo parasitoides de huevos (Telenomuspodisi y Trissolcusbasalis), ninfas y adultos (Trichopodagiacomelli), y predadores como arácnidos, hormigas e incluso otras especies de chinches.

Tablas. Umbrales de control del complejo de chinches: I) N. Iannone, INTA Pergamino; II) J. C., Gamundi INTA Oliveros; III) D. Álvarez, FAUBA.