31/5/22 00:00

Manteniendo los herbicidas a raya: ¿qué es la deriva y cómo controlarla?

Las nuevas tecnologías de resistencia en cultivos hacen primordial el control de la calidad de las aplicaciones. Una de las consecuencias de una mala aplicación es la deriva, aquí todo lo que necesitas saber para entender y manejar este fenómeno.

El problema que domina el manejo de malezas desde hace ya más de una década es la resistencia a los herbicidas de uso común. Normalmente se hace foco en la evolución de las malezas resistentes al glifosato, porque desde su surgimiento y como herbicida de uso masivo en aplicaciones en cultivos con tecnologías este se presentó como la panacea del control químico. Pero como era esperable, cuando el panorama para este activo empezó a ser cuesta arriba, las alternativas tampoco fueron racionalmente utilizadas, y en muchos casos la realidad no fue muy dispar, con el resultado obvio, de aceleración de nuevas resistencias, en muchos casos múltiples.

Esto acota cada vez más el paquete de herramientas y opciones para el control químico de ciertas malezas. Una de las respuestas desde la industria para enfrentar esta problemática es el desarrollo de cultivos modificados que pueden sobrevivir a la aplicación de ciertos activos que de otra forma le serían letales. 

Pero, no todo es color de rosa, esto genera un compromiso adicional de parte de los productores y asesores que eligen estas nuevas tecnologías y que es la necesidad de  trabajar en las buenas prácticas durante todo el proceso productivo. Uno de los puntos claves a eficientizar es la aplicación de los fitosanitarios, especialmente herbicidas, que de no mantenerse en su lugar, pueden generar importantes daños en cultivos vecinos.

¿Qué es la deriva y como se clasifica?

La aplicación de fitosanitarios es un proceso complejo en el cual influyen y confluyen múltiples factores que inciden en que el resultado final sea o no el deseado. 

Una de las mayores problemáticas que puede traer este proceso es cuando los fitosanitarios utilizados, y muy especialmente los herbicidas, no logran alcanzar al blanco para el cual fueron indicados en el tratamiento. La posible deriva es uno de los aspectos a tener en cuenta a la hora de decidir la realización de una aplicación.

Rem se contactó con el Ing. Agr. Lihuel Sartini, titular de IBPAgro y especialista en calidad de aplicación, quien mencionó que: “La deriva es el movimiento de producto fuera del sitio deseado, y puede diferenciarse en: movimiento primario, o lo que se conoce comúnmente como deriva, y en movimiento secundaria o volatilización”

Imagen 1: Daños ocasionados por deriva

Deriva primaria:

La deriva primaria se refiere al movimiento de las gotas de la pulverización fuera del objetivo y ocurre en el momento mismo de la aplicación. Esta deriva  se puede  diferenciar a su vez en: exoderiva, que corresponde a las gotas que se pierden por fuera del cultivo o lugar de aplicación, y la menos conocida, que es la endoderiva, que corresponde a las pérdidas de las gotas dentro del cultivo, por ej. un herbicida de contacto que caiga al suelo. 

Como se utiliza agua como vehículo de aplicación, y debido a la dinámica propia de las gotas, siempre hay un potencial riesgo de que algunas de las gotas se movilicen hacia zonas en donde no deberían hacerlo. En la mayoría de los productos, la deriva primaria es la más problemática. Sin embargo, puede ser fácilmente evitada o controlada mediante modificaciones al momento de la aplicación. A su vez, el especialista mencionó, que los factores que mayor influencia tienen en la deriva primaria son:

El tamaño de gotas, esto dado por el tipo de boquilla y presión de aplicación en aplicaciones convencionales.

La velocidad del viento

La temperatura y humedad relativa (Delta T inferior a 2) aumenta la flotabilidad de las gotas y su deriva (Imagen1)

La altura del barral de aplicación.

La dirección de aplicación (aplicaciones enfrentadas al viento hacen que las gotas se eleven y tengan mayor deriva que si se aplican a favor)

El uso de aditivos.

Imagen 2: Delta T

Deriva secundaria o Volatilización:

Por otro lado, el movimiento secundario, deriva de vapor o más conocido como volatilización, ocurre después de la aplicación de los herbicidas y se refiere al movimiento del fitosanitario vía evaporación después de que llega al objetivo. El Ing. Sartini explicó que: “Las variables que afectan el movimiento secundario son mucho más difíciles de controlar que las asociadas con el movimiento primario y pueden ser más difíciles de caracterizar”. Este tipo de deriva ocurre en algunos pocos productos de los comúnmente utilizados, que son los que tienen una mayor presión de vapor siendo este el factor más influyente, pero no el único. Los factores adicionales que pueden influir son; la tasa de absorción química de la hoja, el pH del medio ambiente, la formulación del fitosanitario, las humedades relativas bajas, la temperatura del aire y, si el activo va al suelo (como un preemergente), la textura del mismo, siendo de mayor la volatilidad en aquellos con texturas gruesas (arena). 

Mientras valores por debajo de 2 del Delta T aumentan la deriva primaria,valores por encima de 8 aumentan la deriva secundaria (mayores temperaturas y bajas humedades relativas).

Aquellos herbicidas que se caracterizan por tener una alta volatilidad, de acuerdo su presión de vapor, son los tiocarbamatos, trifluralina, clomazone y los ésteres de cadena corta de fenoxiacéticos (butílicos e isobutílicos). Aquellos con volatilidad media son clopiralid, dicamba, oxifluorfen y ésteres de cadena larga de fenoxiacéticos. Y los de volatilidad baja algunos ejemplos son el acetoclor, las atrazinas, glifosatos, picloram, los pertenecientes a la familia de los bipiridilos, las imidazolinonas, sulfonilureas, los graminicidas entre varios más (flumioxazin, pyroxasulfone, tolpyralate)

La tasa de absorción química afecta el tiempo en que el producto está disponible en la superficie para la volatilización. La absorción está influenciada por el grosor de la epicutícula de la hoja y su humedad relativa, lo que influye en la conductancia estomática. Aplicaciones en condiciones extremas con un delta T superior a 8 (Imagen 1), donde la maleza se encuentra estresada, más difícil será su penetración por la menor la velocidad en que la maleza lo pueda absorber. Por ende, el uso de aditivos que aceleran la penetración vía polar como apolar de los activos en las malezas, será otro factor que impactará en el tiempo en que las gotas estarán expuestas a las condiciones ambientales. 

El pH de la solución del tanque, dado principalmente por el pH inicial del agua utilizada para la mezcla, también influirá en el grado de volatilización.  Por ejemplo, se sabe que es más probable que dicamba se convierta en el ácido altamente volátil a medida que el pH baja a cerca de 5. 

Como se sabe, a mayores temperaturas, mayores son las tasas de volatilización. No obstante, aunque la temperatura es un componente esencial para este proceso, otros mecanismos de transporte deben ser responsables del movimiento de los activos una vez que pasaron a la fase de vapor, como es la velocidad del viento.  

El índice más apropiado para evaluar la capacidad de un herbicida a volatilizarse desde el agua o del suelo húmedo es la constante de Henry  (Imagen 2), la cual tiene en cuenta la presión de vapor, el peso molecular y la solubilidad del herbicida. Aquellos herbicidas que puedan disolverse en agua tienen una baja presión de vapor, una alta solubilidad y un alto potencial de lixiviación, tendrán una baja a nula volatilidad y se considera como una constante de Henry baja.  Aquellos herbicidas que tengan una constante de Henry alta, van a tener una presión de vapor elevada, una solubilidad baja y un potencial alto de volatilizarse desde el suelo húmedo, por ende su volatilidad va a ser moderada a alta.

Imagen 3: Constante de Henry

Para finalizar, el especialista recapitula: “Conociendo todas las variables e interacciones que pueden impactar en la deriva, se vuelve clave la capacitación continua de todos los involucrados en el proceso de aplicación y fundamentalmente de los  protagonistas principales, como es el operario y los Ingenieros Agrónomos en su rol de toma de decisiones”. Además menciona algunas prácticas que ayudan a mitigar este proceso, como; el uso de tecnologías que permitan tomar decisiones en tiempo real,  contar con equipos que funcionen adecuadamente a través de Normas que certifiquen su correcto accionar, realizar auditorías recurrentes de esta labor. “Van a ser herramientas que evitarán pérdidas económicas y reducirán al máximo el impacto que las aplicaciones tendrán en la sociedad y en el medio ambiente”