Para lograr cultivos con altos rindes es necesario definir y lograr una adecuada estructura de cultivo. El manejo de la densidad es un elemento clave para lograrlo.

La densidad (plantas por unidad de área) es una de las variables que definen la estructura de los cultivos. Ésta condiciona la captura de recursos (agua, luz y nutrientes) de los mismos. Para maximizar los rindes, es necesario lograr una estructura que maximice la captura de recursos en las etapas críticas de generación de rinde. 

El manejo de la densidad es un elemento clave para lograr una estructura adecuada. Los distintos cultivos responden de diferente manera a cambios en la densidad. En todos los cultivos es necesario alcanzar una densidad mínima que garantice la máxima captura de recursos. Sin embargo, el comportamiento de los cultivos difiere a altas densidades.

El correcto manejo de la densidad comienza con la definición de niveles de densidad objetivo. Estos niveles objetivos deben definirse considerando otras variables relevantes de manejo (por ejemplo, características de los materiales a usar, fecha de siembra, espaciamiento, etc.). Se sugiere definir la densidad objetivo en plantas a lograr por metro, aunque luego puede transformarse a kilos por unidad de área si se cuenta con el dato de peso de 1000 granos de la semilla.

Una vez definida la densidad objetivo, es necesario realizar una serie de procesos para asegurar el logro de esa densidad o, eventualmente, cuantificar situaciones problemáticas que requieran de una intervención (por ejemplo, resiembra). Entre los procesos clave se encuentra: a. el control de la calidad de siembra y b. el control de logro.

1. Control de la calidad de siembra

a) Cantidad de semilla y fertilizante
El objetivo es asegurar el uso de las cantidades de semilla y fertilizante planeadas para evitar niveles bajos de densidad o fertilización que puedan disminuir los rindes o aumentar los costos (y en el caso del fertilizante, generar fitotoxicidad) por sobredosificación.

b) Profundidad
El control de la profundidad es necesario para asegurar que la semilla quede ubicada en el lugar apropiado (con humedad, etc.). El proceso contribuye a evitar pérdida de semillas por falta de humedad o por excesiva profundidad. Asimismo, una profundidad adecuada y homogénea contribuirá a una emergencia rápida y homogénea.

c) Surco mal cerrado
El control del cierre de surco tiene como objetivo asegurar que la semilla quede en estrecho contacto con el suelo y evitar que quede muy expuesta, sin humedad necesaria para la germinación o al alcance de aves, etc.

2. Control del logro

Una vez implantado el cultivo, y en una etapa relativamente temprana, se realiza el control de las plantas logradas. Esto resulta de importancia para determinar si el stand logrado es el adecuado para la estructura del cultivo definida, o bien si hubo pérdidas a causa de plagas, heladas o fallas en la siembra. La metodología propuesta consta de los siguientes pasos:

a) Sitio de relevamiento:
Se sugiere realizar al menos 5 o 6 estaciones de monitoreo por lote. Los relevamientos pueden iniciarse luego de la emergencia y continuar hasta Z1.3 (3 hojas por planta). En cada sitio se contará el número de plantas en parcelas lineales de 1 m2 en dos surcos contiguos (ver figura 1).

Figura 1. Recuento de plantas de trigo para un distanciamiento entre surcos de 0.19 m. Cada surco representa el equivalente a 1 metro cuadrado de superficie

Monitoreo y control en trigo

En las parcelas se registra la cantidad de plantas en distintos estados: 

• Plantas totales emergidas
• Plantas con daño de plagas (pulgón verde en cereales de invierno)
• Fallas (semillas sobre superficie que no llegaron a producir una plántula)
• Plantas heladas o dañadas por piedra.

En el caso de presencia de pulgón se evalúa un posible control si se constata la presencia de colonias (lo cual indica el crecimiento de la población). Coeficientes de logro inferiores al 60% del objetivo alertarán sobre la necesidad de resembrar o agregar plantas al cultivo establecido. En esta instancia se debe definir una nueva estructura de cultivo, ajustando principalmente el ciclo a la fecha de resiembra y no se fertiliza.

Los principales pulgones que afectan al cultivo de trigo en las distintas etapas de su ciclo son:

– “Pulgón verde de los cereales” (Schizaphis graminun) (Figura 2):

En la actualidad existen dos biotipos. Esta especie ataca al trigo desde su nacimiento hasta encañazón y se ubica generalmente en el envés de las hojas. Los mayores daños se observan durante las dos semanas posteriores a la emergencia de las plántulas. Debido a esta situación se aconseja el uso de insecticidas sistémicos aplicados a la semilla.

Monitoreo y control en trigo2
Figura 2. Pulgón verde de los cereales (Ing. Jorge Frana)

– “Pulgón amarillo de los cereales” (Metopolophium dirhodum) (Figura 3): 

Generalmente aparece en primavera y se localiza preferentemente en el envés de las hojas inferiores de la planta. Los daños los causa por succión de la savia provocando amarillamiento de las hojas y la reducción de la altura de las plantas cuando las poblaciones son importantes. El rendimiento es afectado principalmente por la reducción del número de granos por espiga (Imwinkelried y Frana, 1982).

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Figura 3. Pulgón amarillo de los cereales (Ing. Jorge Frana)

 

– “Pulgón de la espiga” (Sitobion avenae) (Figura 4):

El período crítico del cultivo con respecto a esta plaga es durante el llenado de los granos. Generalmente se lo encuentra alimentándose en las raquillas de las espigas. Esto dificulta la llegada de savia a los granos, provocando una disminución en el rendimiento por la reducción del tamaño de los mismos (INTA, 1981). En estados fenológicos anteriores a la espigazón las poblaciones de esta especie se encuentran en bajos niveles de abundancia, alimentándose sobre hojas y tallos (Imwinkelried y Frana, 1982).

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Figura 4. Pulgón de la espiga (Ing. Jorge Frana)

El monitoreo de la calidad de siembra y del logro es un eslabón más en la cadena de procesos. Asegurar un buen inicio del cultivo con una densidad adecuada resulta necesario para que, en conjunto con el monitoreo y control de los demás procesos, el cultivo pueda capturar el máximo potencial del ambiente y de esta manera alcanzar los objetivos productivos con rindes más altos, estables y de una manera más eficiente.

Fuente
:
http://www.revistachacra.com.ar/0/nota/index.vnc?id=enemigos-milimetricos
http://www.revistachacra.com.ar/0/nota/index.vnc?id=lograr-mas-plantas