01/06/21 00:00

Que no te paralice el frío en el manejo de malezas

Cuando arrancan las bajas temperaturas en los lotes, aparecen las malezas invernales. Si las posicionamos en un ranking según su importancia en los sistemas agrícolas nacionales, las principales son rama negra, raigrás y el complejo de crucíferas.

Cada una de ellas toman mayor o menor relevancia según la zona a la que hagamos referencia.

Conociendo la maleza

Antes que nada, es primordial conocer al enemigo; en este caso nos referimos a la biología de la maleza en cuestión, la ocurrencia de nacimientos según la zona en la que estemos y las resistencias que pueda presentar.

En el caso de Conyza sp. según los últimos datos relevados en los mapeos bianuales de REM, esta especie está presente en casi el 100% de la superficie agrícola del país, donde en mayor medida encontramos plantas de la especie C. bonariensis y C. sumatrensis, aunque se han reportado más de 23 especies de este género en Argentina.

En cuanto a la dinámica de emergencia en términos generales la rama negra presenta una emergencia que podría considerarse prolongada, con un pico inicial en otoño y otro en la primavera. Las semillas presentan baja dormición, lo que hace que la expectativa de vida en el banco de suelo sea limitada, por lo que es de esperarse que con un manejo adecuado de esta maleza en el corto tiempo se disminuya el aporte de semillas. Aunque esta especie también presenta alta tasa de aporte de semillas provenientes de otras zonas dispersadas por el viento. Precisa de luz para su germinación y las plántulas sólo pueden emerger a una profundidad menor a 2 cm, por lo que no compiten bien bajo condiciones de alta cobertura, de ahí la importancia de la implementación de cultivos de invierno o de servicio para su control. Otra característica para considerar es que su tasa de desarrollo vegetativa está influenciada por las temperaturas, siendo necesario 78 GD/hoja, por lo que los nacimientos a inicios del otoño por ejemplo tendrán un desarrollo más rápido, que las emergencias de más entrado el invierno, esto tiene implicancias en el manejo obligando la realización de controles más temprano en el primer caso para adecuarnos a los tamaños de malezas  óptimos de control.

curvas de emergencia rama negra

Fuente: https://www.aapresid.org.ar/rem-malezas/emergencias

 Dentro del género Lolium spp., en nuestro país encontramos principalmente L. multiflorum  (anual) y L. perenne (perenne), ambas sub espontáneas naturalizadas de escapes de pasturas cultivadas. Datos del mapeo REM del 2019 indican que más de 4 millones de hectáreas agrícolas presenta la problemática de raigrás resistente a glifosato.

En esta especie la mayor proporción de semillas no permanecen viables en el banco del suelo por más de 2 años, por lo que se considera transitorio, con un adecuado manejo se podría reducir en el corto plazo los individuos provenientes del banco de semilla. Sin embargo, es importante el control de las semillas que se puedan introducir a través de la maquinaria proveniente de lotes infectados. Su ciclo de emergencia, presenta una emergencia temprana y concentrada en otoño que se extiende hasta principios de invierno.

Curva lolium

Fuente: https://www.aapresid.org.ar/rem-malezas/emergencias

Dentro del complejo de crucíferas mencionamos las cinco especies más problemáticas y que presentan resistencia en nuestro país: Raphanus sativus (Nabón), Brassica napus (Colza o Canola), Brassica rapa (Nabo), Hirschfeldia incana (Nabillo) y Rapistrum rugosum (mostacilla). Según información del mapeo REM del 2019 en más de 1 millón de hectáreas hay presencia de nabos resistentes a glifosato (Brassica rapa e Hirschfeldia incana).

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Son especies muy adaptadas a los sistemas agrícolas, en especial templados de baja temperaturas, por lo que se distribuyen principalmente desde el sur de Buenos Aires. Debido a que estas especies surgieron de híbridos entre los nabos silvestres y el cultivo de colza RR, son especies que colonizan rápidamente los lotes, son muy prolíficas generando más de 200 mil semillas por planta con un poder germinativo mayor al 90%, esto hace que sea de suma importancia el monitoreo permanente de los lotes para identificarlas y detectar posibles escapes. Nacen principalmente en otoño e invierno, sin embargo se han observado nacimientos todo el año, lo que complica su manejo. Existe poca información disponible sobre curvas de dinámica de emergencia de estas especies, lo cual es una cuenta pendiente y ayudaría mucho a planificar un mejor manejo.

Estado de la resistencia a herbicidas

Rama negra (Conyza spp.) tiene resistencia a múltiples sitios de acción de herbicida en el mundo. En Argentina presenta biotipos resistentes a Glifosato y en el 2019 se confirmó la resistencia en Conyza sumatrensis a aplicaciones postemergentes del grupo de los inhibidores de ALS en el sur de Santa Fe, reconfirmado en el 2020 también con aplicaciones preemergentes en el Norte de Buenos Aires. Pero el problema no se limita a estas zonas, observandose fallas en Córdoba, Entre Ríos y Santiago del Estero. Además existe una sospecha de multiresistencia a 4 modos de acción: Glifosato + ALS + Hormonales + PPO, por lo que cada vez es más imprescindible integrar otras alternativas de manejo más allá de las químicas.

Raigrás (Lolium spp.) es la especie que ha mostrado el mayor número de casos de resistencia a herbicidas a nivel mundial, esto se explica a que presenta varias características (alogamia, alta producción de semillas baja longevidad de semillas en el suelo) que favorecen la generación de resistencia. En Argentina hay biotipos resistentes a 3 sitios de acción (Glifosato, ALS y ACCasa), con casos de resistencia múltiple a los 3 en todas sus combinaciones.

Para el caso de las crucíferas o brasicáceas, en la actualidad hay cinco especies con resistencia en Argentina: Raphanus sativus (Nabón), Brassica napus (Colza o Canola), Brassica rapa (Nabo), Hirschfeldia incana (Nabillo) y Rapistrum rugosum (mostacilla). Entre estas, se presentan biotipos con resistencia a glifosato, e inhibidores de ALS y a 2,4D, a uno, a dos, e incluso a los tres sitios de acción. Hay que tener presente que conviven en una misma zona biotipos de diferentes especies y con diferentes resistencias, de manera que no se puede generalizar un único manejo “recomendado”, herbicidas que no funcionan en algún caso pueden ser excelentes herramientas en otro, para la misma especie o para otra crucífera.

Control de malezas en trigo

Específicamente en el cultivo de trigo podemos mencionar que el periodo crítico del cultivo se considera desde 1 o 2 hojas y el inicio de macollaje, pero el periodo en el cual debemos asegurarnos un buen control debe ser desde la presiembra. Este cultivo es una gramínea que compite muy bien especialmente con malezas latifoliadas, por lo que presenta un alta capacidad de reducir los nacimientos debido a su competencia por recursos como agua, nutrientes y luz, este último punto también se extiende más allá de la fase de desarrollo del cultivo, mostrando buen control por sombreado cuando el volumen de rastrojo aportado post-cosecha es considerable.

trigo chico (foto Marzetti)

Además de las malezas que se mencionaron anteriormente existen numerosas especies con o sin resistencias a herbicidas que compiten con este cultivo y que de no manejarlas de forma adecuada pueden repercutir en el rinde final. Es importante considerar desde el inicio del planeamiento del cultivo los aspectos de manejo que influirán notablemente sobre la instalación, crecimiento y desarrollo de las malezas. Una adecuada implantación inicial del cultivo que le de ventajas frente a las malezas se logra mediante el uso de semillas de calidad, una adecuada densidad y distribución de siembra, el uso de curasemillas y fertilización inicial. Además es importante el uso de variedades con mayor capacidad competitiva, en general  las de ciclo largo, son más macolladoras y con una mayor producción de biomasa.

En cuanto al control químico y debido a las resistencias cada vez más frecuentes y acumulativas, se hace indispensable la planificación de un control en estado de semilla o plántula con esto hacemos referencia al uso principalmente de residuales y en el caso de herbicidas postemergente aplicarlos en los estadios iniciales del desarrollo de las malezas, para alcanzar los mejores controles.

Barbecho

Un aspecto a considerar previo al barbecho de cultivos invernales es el riesgo de fitotoxicidad por carry over que pudiera ocurrir principalmente con el uso de inhibidores de ALS, por lo que previo a la siembra siempre debe conocerse la historia de uso de herbicidas en el lote  y tener en cuenta además de las ocurrencias de lluvias, las características de suelo como textura, pH y MO que influyen en este aspecto.

Es indispensable llegar a la implantación del cultivo con el lote limpio, para ello se debe hacer principal hincapié en las aplicaciones de barbecho en presiembra o preemergencia del cultivo. Para el caso de raigrás la estrategia de glifosato +graminicida es la adecuada cuando la maleza tenga menos de 10 macollos y debe tenerse en cuenta al menos 15 días de carencia a la siembra. En el caso de presencia de individuos con más desarrollo se debe tener en cuenta la práctica del doble golpe con quemantes como paraquat o glufosinato de amonio.  Para el caso de malezas latifoliadas presentes previo a la siembra una estrategia adecuada puede ser  uso de glifosato+2.4D+quemante de los PPO (carfentrazone, saflufenacil, piraflufen) o de los convencionales (paraquat o glufosinato) realizando la técnica del doble golpe.  

En este momento es clave la incorporación de residuales que van a inhibir la emergencia de malezas durante un período de barbecho y los primeros estadios del cultivo, pero se debe recordar que la residualidad o control de estos activos va disminuyendo con el tiempo y depende del activo en si, la dosis, características del suelo y precipitaciones. Como alternativas de residuales debemos considerar la eficiencia de control según las malezas presentes y sus resistencias. Por ejemplo en el caso de nabos previo a la resistencia de ALS, los activos del grupo de las sulfonilureas se presentan como una buena opción, pero si ya contamos con esta resistencia hay que volcarse por sus alternativas como flurocloridona(PDS), flumioxazin (PPO), terbutrina (FSII), entre otras.

Postemergentes en fina

Es importante recordar que en postmergencia de cereales de invierno, las aplicaciones tempranas logran un mejor control y menor pérdida de rendimiento por competencia. Los herbicidas utilizados aquí no deberían coincidir en su sitio de acción con los usados en barbechos

Para el control de rama negra las opciones son pocas, se puede optar por la mezcla de hormonales o la mezcla de estos con sulfonilureas.  En el caso de raigrás para su control en postemergencia podemos optar por: pinoxadem, iodosulfuron+mesosulfuron, piroxulam+metsulfuron, o flucarbazone sódico.  Si tenemos ambas malezas en el lote la mezcla de iodosulfuron+mesosulfuron tiene control de ambas, mientras que al pinoxadem deberá mezclarse un hormonal para abarcar control en ambas pero debido a que se puede generar cierto antagonismo por lo que se debe recurrir a un aumento de dosis del graminicida.

En las crucíferas también es determinante el tamaño de la maleza, para alcanzar buenos niveles de control. Aquí en los casos donde no hay resistencia a ALS, este grupo de activos siguen siendo una alternativa muy efectiva, solos o en mezcla con hormonales, tanto para el control de las plantas nacidas, como por su efecto residual. Y cuando se cuentan con individuos resistentes a ALS, hay alternativas de otros modos de acción como la mezcla de bromoxinil o bentazon del (FSII) en mezcla con hormonales como MCPA o 2,4D, entre otras.

Ante la pérdida de herramientas químicas, el resto de las prácticas cobran mayor relevancia.  La complementación de especies competitivas y de rápido crecimiento, con uso de altas densidades y siembras uniformes y apostar al suelo cubierto la mayor parte del año, son estrategias que debe sumarse al manejo de malezas sino será difícil lograr resultados satisfactorios.