German Berone de INTA Balcarce nos adelanta lo que hay que saber para optimizar el aprovechamiento de pasturas en primavera.

En su paso por el XXVIII Congreso Aapresid, German Berone precisó que el primer paso para hacer un buen uso del pasto sin fracasar en el intento es entender la estacionalidad de las pasturas: “una festuca que sostiene 2 animales/ha en otoño-invierno y verano con ganancias diarias de 500 gr, llega a sostener 10 en primavera con ganancias de hasta 800 gr/animal/día”. Esto nos lleva a la primera clave: “ordenar sistema de manera de consumir la mayor cantidad de pasto de la mejor calidad, en la época de mayor producción”.

En segunda instancia, el buen aprovechamiento de la pastura supone el conflicto entre retener hojas para producir forraje versus remover hojas y producir carne. “¿Cómo mantener elevadas cosechas de forraje de calidad sin afectar la persistencia de la pastura? Esto nos lleva a la segunda clave: ese equilibrio – que no es estático – debe redefinirse cada día del año, en especial en primavera”.

La típica postal de primavera incluye lotes que acumulan grandes volúmenes de pasto que luego pretenden consumirse en su totalidad. En el caso de pasturas base gramíneas como festuca, suele entrarse a pastorear las primeras franjas con 12-15 cm de altura, donde el cosechable por encima de los 5 cm es de alta calidad (70-75% digestibilidad).

Pero conforme avanza la estación, el crecimiento se dispara, y cuando toca volver a esas primeras franjas nos encontramos con pasturas que ya tienen 30-40 cm. “La buena decisión en este caso es saltear las franjas pasadas – destinándolas para hacer reserva – e ir directo a las que están en 15 cm. Pastorear a esa altura dejando remanentes de 5 cm, permiten rebrotes rápidos y de excelente calidad. Este manejo permite entre 3 y 4 pastoreos entre septiembre e inicios de diciembre y llevarse 1000-1200 kg de pasto. 

Entrar en franjas de 30-40 cm con exceso de forraje, deja remanentes de rebrote lento y con menor calidad. “Empiezan a verse zonas sub y sobre utilizadas, espacios vacíos y los impactos de las lluvias de noviembre. Conclusión: la calidad que tendrá el remanente se define al entrar a la pastura y no al salir”. 

En alfalfa la lógica es similar y conviene olvidarse de la regla del ‘10% de floración’ como parámetro para entrar. Este valor esta fijado para sistemas de EEUU donde el forraje se corta mecánicamente en una semana. En situación de pastoreo, en especial en grandes parcelas, es difícil respetar esta regla en el tiempo y suele llegarse a las ultimas franjas pasadas, lignificadas, con material muerto y una producción forrajera que empieza a frenarse”.

Conviene entrar con 10-15 cm, lo que nos permite llegar a las últimas franjas con 35 cm. Ese límite asegura una proporción de hojas por encima del 60%, calidad de forraje y ganancias diarias por encima de los 700 gr. Además, deja un buen remanente y de rápido rebrote. Parcelas por encima de 50-60 cm de altura no se pastorean y van directo a reserva.

Comparado con el manejo tradicional, esta estrategia permite pasar de 7800 a 9000 kgMS/ha, de 4,7 a 5,3 de carga animal/ha, de 560 a 600 gr de ganancia diaria y de 450 a 600 kg/ha/año de producción de carne.

Un último punto que destacó Berone es la capacitación. “Quien maneja el pastoreo debe saber cuánto crece la pastura en una semana”. Esto pone la lupa en otro punto: el monitoreo permanente de la pastura, como única forma de detectar las variaciones en crecimiento entre potreros y entre semanas que ocurren a lo largo del año. “La experiencia muestra que el monitoreo mensual vs el semanal en primavera requirió 4 veces más de volumen de forraje para producir la misma cantidad de carne”.

Las nuevas tecnologías pueden alivianar este trabajo: imágenes satelitales, modelos de simulación. “Experiencias con modelos de simulación combinados con datos a campo mostraron ser muy útiles para el manejo forrajero”.