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21/11/22 00:00

¿Es posible lograr un Cultivos de Servicios sin costo hídrico?

En regiones semiáridas los cultivos de servicios logran eficientizar la captura y retención de agua, pero ¿es posible que no afecte la oferta hídrica de los cultivos de renta?, ¿cómo manejar fechas de siembra y de secado?

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Gustavo Esmoriz, socio de la Regional Aapresid Alta Gracia viene haciendo experimentación con cultivos de servicios de centeno en planteos con diferentes rotaciones. Está en el centro de la provincia de Córdoba, una región semiárida, de bajo contenido de materia orgánica y pendientes que llegan al 3%. 

Son suelos que, sin cobertura, se “planchan” fácilmente con las lluvias; lluvias que apenas promedian los 700 mm anuales concentrados en la época estival, y que intentan competir con una evapotranspiración cercana a los 850 mm. 

“El panorama es siempre desafiante, ya que el balance de agua en el suelo tiende a permanecer negativo durante gran parte del año, a lo que se suman otros inconvenientes como los problemas de escurrimiento, erosión hídrica, y deficiencia en la retención de agua ya que son profundos y bien drenados”, advierte Esmoriz. 

En este contexto uno podría pensar que usar las reservas de humedad para hacer cultivos de servicio (CS) es asumir un riesgo demasiado costoso. No obstante, con buen manejo del lote, rotación de cultivos, y conocimiento, Esmoriz logra resultados exitosos.

Objetivos claros y manejo responsable

De la mano de la Universidad Nacional de Córdoba, Gustavo viene realizando 2 ensayos a campo con una rotación de 50% maíz-soja, utilizando centeno como CS en dos momentos diferentes de la rotación. En uno, el CS  se siembra con sembradora de grano fino después de la cosecha de soja, y atrás del maíz se deja el barbecho. Y en el otro, se incluye detrás de cada cultivo de renta: después de la soja con sembradora de grano fino y detrás del maíz al voleo.

“El primer objetivo es tener un suelo ‘esponja’, que guarde el agua, y en el semiárido tener una esponja que funciona bien es muy importante para que capte mejor las lluvias, conserve la humedad y mejore la disponibilidad del agua. Todo el manejo del CS se piensa a partir de ese objetivo”, enfatiza. 

Tanto la fecha de siembra como de secado tienen que apuntar a lograr una buena producción de biomasa y buen desarrollo radicular sin comprometer la oferta de agua para el cultivo posterior, que es el que garantiza la renta del sistema

Después de la soja, sembrar el centeno en abril lo más temprano posible y hacerlo con sembradora de grano fino permite asegurar la implantación. Se logra mayor eficiencia en el uso del agua y permite un secado temprano a mediados de agosto, minimizando el costo hídrico sobre el sucesor. De esta manera, se tiene la posibilidad de capturar las lluvias para sembrar un maíz temprano en la primera quincena de diciembre.

Uno de los resultados más llamativos del secado temprano es la mejora en el balance de agua del suelo. Luego del secado del CS, midieron diferencias de 60 a 80 mm de agua útil del perfil comparado con lotes sin CS. Es decir que se llega a la siembra del maíz con un perfil muy parecido a un lote sin CS. 

Y las ventajas se multiplican por la mayor cobertura y menor escurrimiento, el suelo se mantiene más frío y la evaporación disminuye, y toda esa rugosidad en el suelo reduce la velocidad del viento y la erosión. 

Mostrar los resultados es motivar a que más productores se animen

El productor todavía tiene miedo al costo hídrico que puede tener el CS sobre el estival, pero para eliminar toda duda hay que hacer las cosas a tiempo. “Siembras tempranas y secados tempranos son las claves del éxito”, menciona Gustavo. “Si eso no ocurre seguro vas a tener un costo hídrico”. 

En estos años de experimentación, el productor destaca también la reducción en el uso de agroquímicos. El centeno se sembró sin hacer ningún barbecho químico de otoño y lo único que se aplicó hasta octubre fue una dosis mínima de glifosato para secar el centeno.