En una reunión del Nodo Oeste el especialista Fernando Primo Forgioni adelantó pronósticos para la zona y dio recomendaciones sobre qué variables mirar antes de tomar decisiones.   

Gráfico: Probabilidad de precipitaciones para para enero, febrero y marzo de 2021. Fuente: International Research Institute for Climate and Society.

 

El Ing Agr. Fernando Primo Forgioni (UVM) pasó por la reunión virtual del Nodo Oeste Aapresid para hablar de perspectivas climáticas para la región. “Venimos de una campaña complicada, con trigos que perdieron mucho rendimiento en varios puntos de la región”, comenzó. La primavera, si bien menos seca de lo que previeron las proyecciones, tuvo pocas lluvias y temperaturas por encima de lo normal.

Pero para el principio del 2021 se espera una cierta recuperación para el grueso de la provincia de Córdoba. Remarcó que, si bien será un año Niña, en esa zona no conviene guiarse sólo por el fenómeno ENSO, ya que no suele reflejar fielmente sus características como sí sucede en otras regiones. “El ENSO es un buen predictor para zonas como el Litoral. En parte de Santa Fe, Rosario y Marcos Juárez su influencia es menos clara, y ya en Villa María, Rio IV y centro de Córdoba no vemos una correlación valida. Es decir, en años Niño no significa que llueva más, y viceversa”.  Para estos casos, Forgioni recomienda remitirse al dato local.

Más allá de año Niño/Niña es clave conocer en qué intervalo de tiempo se producen las precipitaciones. “Con el cambio climático hay cada vez más eventos extremos, tanto en frecuencia como en intensidad”, dijo. Esto tiene fuerte impacto sobre la producción y la sustentabilidad de los sistemas. Por ejemplo, cuando se analiza el comportamiento de las precipitaciones para Córdoba, la tendencia es que estas se concentren cada vez en menos días, con picos en ciertas zonas de hasta 160 mm en 1-2 días.

Otra variable que ha cambiado son los milímetros (mm) en 5 días seguidos, que muestran una tendencia decreciente. “Esto significa que las lluvias son cada vez menos parejas”. Por último, se observa un aumento en las rachas de días secos, es decir, en el número de días entre dos precipitaciones de más de 5 mm.

“Debemos tener en cuenta estas variables antes de ponernos contentos con el Informe del IPCC, que prevé que el cambio climático provocará en la zona un aumento de las precipitaciones y una tendencia hacia un régimen subtropical”.

Si bien puede que las lluvias al final del mes sean las mismas, o incluso más, esto no siempre es buena noticia. “Ante una lluvia de 100 mm en un día no hay suelo que aguante, se producen anegamientos, degradación por erosión y desperdicio de agua, que no llega a entrar en el perfil. Si después de esto pasan 1 o 2 meses sin lluvia, el impacto sobre la producción es grave”.

Aquí el especialista puso el foco en el buen manejo: cultivos de servicios, manejo del rastrojo, rotaciones, etc.

Por último, volvió sobre la importancia de prestar atención a los datos locales, registrando los fenómenos extremos y comparando los datos de campo con los del servicio meteorológico medido en sus estaciones patrón, antes de salir de cabeza a sembrar cuando escuchemos que se viene un año Niño.