5/9/22 00:00

Sojas ultracortas en la Patagonia.

La soja en norpatagonia es un cultivo que empieza a instalarse en los planteos debido a su importancia en la reposición de nitrógeno y de materia orgánica (MO) a los sistemas.

Sojas ultracortas VINPA

El pasado viernes 29 de julio, en nuestro ciclo de charlas de Agenda Aapresid, de la mano de Magalí Gutierrez de la Chacra de Valles Irrigados en Norpatagonia (VINPA), nos adentramos en la región para conocer sobre los últimos avances experimentales en la materia.

Geográficamente la Chacra VINPA comprende la zona del Valle inferior del Río Negro, Valle Medio y Valle de Conesa, a orillas del Río Negro. Es una región caracterizada por muy bajo contenido de MO (1% en los 0-20 cm del perfil), y con suelos de escasa evolución. De allí radica la necesidad de incorporar leguminosas como la soja, que no sólo representa una ganancia para el suelo sino también una rentabilidad económica. 

Se usa como cultivo de primera que ingresa a las rotaciones detrás de maíces de alto rendimiento, en una ventana ambiental acotada pero con muchísima oferta de luz, radiación y recursos. “ Nos dedicamos a trabajar en su ajuste de manejo para hacerla rendir al máximo; como otros, es un cultivo bajo riego y eso tiene un costo, por lo que lograr mejores rindes permitiría cubrir esos costos de producción”, resalta Magalí.

- ¿Cuáles son los Grupos de Madurez (GM) que están usando y por qué?

Arrancamos trabajando con los GM III, como el 3312 y el 3313 que eran los más cortos que ofrecía el mercado. Estos GM sembrados a principios de noviembre comienzan la floración a fines de enero y ubican el llenado de vainas en marzo donde la radiación y las temperaturas decaen notablemente. El resultado es un bajo peso de 1000 en los granos, vainas abortadas, y mucho volumen de biomasa que no abastece al llenado. Eso motivó al equipo a probar sojas más cortas y en conjunto con el INTA se puso en marcha una experiencia con grupos de 03 a III traídos de Minnesota para compararlos con los testigos conocidos. La primera observación clara fue que cualquier soja menor al GM III mejoraba el posicionamiento del período crítico en la ventana ambiental y esto se traducía en mejor rendimiento, siendo los GM 1.8 a 2.5 los de mejores resultados.

Este primer ensayo fue en micro parcelas, bajo riego y ambiente controlado; es por ello que el próximo paso es testear a campo materiales del GM II al III que algunas empresas están empezando a colocar en el mercado.

- ¿Cuáles son las estrategias de manejo más adecuadas para lograr buenos rendimientos? 

Los GM que se están usando tienen mucha capacidad de ramificación por lo que densidades de 300 plantas logradas es un objetivo alcanzable para reducir la generación de biomasa. La mejor práctica es sembrarlos lo más temprano posible, evadiendo las heladas de fin de octubre y lograr emergencias para los primeros días de noviembre. De esta manera se alcanzan rindes promedios de 4000 a 4500 kilos. 

Los niveles de fertilidad no representan un estrés significativo; los suelos están bien provistos de fósforo y se suele usar 150 kg de Superfosfato Simple (SFS) como reposición. 

La clave para estos sistemas es el manejo del agua del suelo y para ello la estrategia consiste en sostener un nivel de humedad del 50% de Agua Util (AU) en los estadíos iniciales y entre un 60% y 75% en períodos críticos. 

Con las sojas “ultracortas” el vegetativo es menor, florecen a principios de enero y la experiencia indica aumentar la densidad a 400 o 450 plantas logradas para captar más radiación y llegar al período crítico con el suelo completamente cubierto.

- ¿Cuáles son los próximos objetivos? 

El desafío para la próxima campaña es conseguir GM bien cortos para las pruebas a campo. “Aún estamos en la etapa experimental, menciona Magalí, y tenemos que continuar conociendo estos germoplasmas”. El mayor interés de la Chacra es dar el salto en conocer las sojas más adecuadas para la región. “Hoy los maíces están dando rindes en seco de 17500 kilos y es necesario incorporar todo ese rastrojo. El aporte de nitrógeno de las leguminosas para reducir ese volumen es vital y la soja, combinada con otras prácticas, es estratégica para la sustentabilidad de los sistemas productivos”, cierra con su reflexión.