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Un enemigo oculto

La Paratuberculosis es una de las enfermedades infecciosas más frecuentes en el ganado vacuno. Las pérdidas económicas se deben a una reducción de la producción y a la eliminación de animales.

La Paratuberculosis (PTBC) es una enfermedad crónica de los rumiantes producida por Mycobacterium avium subespecie paratuberculosis, que afecta a bovinos, ovinos y otros rumiantes menores, provocando enteritis crónica y pérdidas de producción por deficiente conversión alimenticia. Actualmente es asociada a la Enfermedad de Crohn en los humanos por lo cual podría ser considerada una potencial enfermedad zoonótica.

La PTBC, también conocida como Enfermedad de Johne, es una de las enfermedades infecciosas más frecuentes en el ganado lechero y de carne,las vacas infectadas pierden peso y bajan gradualmente la producción pero mantienen un buen apetito. Algunas parecen recuperarse, pero recaen en el próximo período de estrés.

Las investigaciones más recientes indican que una vaca con PTBC tiene 1,5 veces más probabilidades de sufrir rengueras, 2 veces más de tener mastitis y 1,8 veces más de sufrir enfermedades digestivas o respiratorias.

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La enfermedad se caracteriza por un periodo largo de incubación y los síntomas aparecen principalmente en animales de primer o segundo parto. En un primer momento los síntomas que se observan son inespecíficos, como puede ser el descenso de la producción láctea y del índice de conversión cárnica, y según evoluciona la lesión que se produce en el intestino se puede ver un deterioro general del animal con mal aspecto del pelo, adelgazamiento progresivo y aparición de una diarrea inicialmente intermitente que evoluciona a continua. En las fases finales de la enfermedad se observa un edema submandibular muy característico.

 La infección.

El principal factor de riesgo de introducción de la bacteria en un rodeo sano es la compra de animales infectados. La vía de transmisión de la enfermedad es la fecal-oral. Los animales excretores, algunos de ellos todavía en fases sub-clínicas, eliminan las micobacterias con las heces contaminando la comida y el agua de los bebederos suponiendo un riesgo elevado para los animales más jóvenes. La probabilidad de infección disminuye a medida que la edad progresa, siendo los adultos menos susceptibles, aunque no exentos de contagio. El mayor riesgo de infección lo corren los animales menores de un año y sobre todo durante los seis primeros meses de vida. 

Las tres etapas de la enfermedad:

Etapa I: infectada sin mostrar signos clínicos ni diseminar la bacteria. Esta etapa es típica de los terneros, vaquillonas y animales jóvenes menores de dos años, y adultos expuestos a pequeñas dosis. El progreso hacia la segunda etapa dura muchos meses o años.

Etapa II: infectada, con diseminación de la bacteria, pero sin signos clínicos. Es una etapa típica de vaquillonas mayores o animales adultos. Representan un gran peligro de infección para los demás animales a través de la contaminación ambiental.

Etapa III: diseminadores de Mycobacterium con signos clínicos. El inicio de esta etapa es comúnmente asociado con períodos de estrés, como el parto. Los tienen heces liquidas de manera intermitente.


Medidas de bioseguridad.

Aunque las técnicas de diagnóstico no nos permiten certificar que una explotación está libre de paratuberculosis, en aquellas explotaciones sin historial de la enfermedad se deberían implantar las siguientes medidas de bioseguridad para evitar su introducción:

  • Realizar controles serológicos periódicos a todos los animales mayores de 24 meses para comprobar la ausencia de animales seropositivos.
  • Favorecer una política de reposición interna de los animales. Si ésta no fuera posible, adquirir animales para reposición exclusivamente de explotaciones ganaderas saneadas y libres de casos clínicos de PTBC en los últimos años. Realizar pruebas serológicas y de PCR para comprobar su estado sanitario antes de la compra.
  • Mantener una vigilancia activa y requerir la actuación del veterinario en la explotación ante la presencia de animales con clínica digestiva de tipo diarreico no asociada a cambios en el manejo de la alimentación.

Mantener las medidas de bioseguridad, limpieza y desinfección de las áreas destinadas a la recría desde el momento del parto.

  • Proteger los alimentos, el agua de bebida y las áreas de alimentación de la contaminación de material de origen fecal.
  • Utilizar diferentes utensilios y herramientas para manejar el alimento y el estiércol.
  • Acudir a concentraciones de animales (ferias, exposiciones, concursos, etc.) en las que se garantice que los animales son seronegativos y no excretores de MAP con las heces.

El mantenimiento en el tiempo de las medias de bioseguridad junto con el asesoramiento y apoyo del laboratorio para verificar la ausencia de animales seropositivos o excretores de Map serían algunos de los pilares básicos necesarios para estudiar la conveniencia de establecer un sistema de calificación de rebaños libres de PTBC.

El fenómeno Iceberg.

En un rodeo típico, por cada animal que presenta signos de la enfermedad (Etapa III), hay muchos otros en etapas iniciales de la misma. Por cada caso clínico evidente puede haber 15-25 animales infectados. El caso clínico solo representa la “punta del iceberg” de la infección.

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Es decir, si la infección permanece sin diagnóstico, la tasa y el número de animales infectados aumentarán progresivamente con el tiempo. El diagnóstico temprano y la prevención del contagio, pueden evitar que la enfermedad se convierta en un problema de grandes proporciones en los próximos cinco o diez años.

Si en un rodeo bovino se observan animales con diarrea intermitente, pérdida de peso, edema submandibular y desmejoramiento del estado corporal, entonces existen razones para pensar que PTBC puede ser la causa y estar oculta en un número importante de animales. Ya que la paratuberculosis es una enfermedad oculta, el análisis debe ser parte del plan de manejo.

Como primer punto de prevención se puede citar el análisis de los animales que se ingresan al establecimiento. Además, se ha demostrado que los bebederos de acero inoxidable y el agregado de cloro al agua pueden colaborar a disminuir la carga bacteriana del ambiente en el que permanecen los animales.

Fuente:
http://www.revistachacra.com.ar/0/nota/index.vnc?id=un-enemigo-oculto
http://es.wikipedia.org/wiki/Paratuberculosis