Nueve productores puntanos costean los gastos para tener asesoramiento de primera mano de ingenieros agrónomos. El sistema está expandido con éxito por todo el país. ¿Cómo funciona Sistema Chacras de Aapresid?

Las reuniones que hacen los productores de Chacra San Luis incluyen profundos análisis con distendidas rondas de mate. Se trata de un sistema que implementó la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) para fortalecer el vínculo con los productores y ayudarlos a mejorar sus rindes. En la provincia funciona hace tres años y nuclea a 9 productores agrícolas, quienes hacen un aporte económico mensual para contar con la información que le acercan los ingenieros agrónomos contratados. Ellos realizan ensayos en diversos campos por toda la geografía de San Luis y luego exponen las conclusiones en estos encuentros en los que el intercambio de información es vital para seguir mejorando.

Mediante gráficos, la ingeniera agrónoma Vanesa Barbero expuso los resultados de los ensayos de soja llevados a cabo este año y varias comparaciones con lo que ocurrió en las últimas siete campañas. Hablaron de rendimientos, técnicas de siembra, estadísticas y pruebas en diversas condiciones de clima y suelo, ya que las pruebas se realizan en lugares tan disímiles como Villa Mercedes, La Petra, El Amparo, el sur provincial o el Departamento San Martín.

El ambiente es amigable, los productores intercambian datos duros y también algunas bromas, muchas de ellas fruto de los códigos internos que maneja el grupo. Lo bueno es que todos participan y opinan sobre clima, perfiles, heladas y lluvias, hacen preguntas y cuentan sus experiencias personales. “La Regional de Aapresid es un espacio de intercambio de información, en cambio la Chacra gira sobre temas más específicos, encarga ensayos que pueden definir fechas de siembra y otros aspectos fundamentales de la agricultura”, cuenta Barbero a la revista El Campo durante una pausa.

Chacra San Luis reunión
La ingeniería agrónoma Vanesa Barbera les muestra gráficos a los productores.

Uno de los esquemas que más atrapa a los productores es el de los factores que explican las variaciones en el rendimiento de la soja. Barbero habla del porcentaje de influencia de la zona, el antecesor y cuestiones relacionadas al manejo como la fecha de siembra, el grupo de madurez, la densidad de siembra o la distancia entre hileras. Las barras y las tortas estadísticas dejan bien en claro que San Luis tiene regiones muy distintas y cada una con sus particularidades. Lo bueno es que se nota que los nueve son productores bien preparados, informados, que saben de qué se trata la agricultura en los tiempos modernos.

Todos coinciden cuando la ingeniera asegura que al ser un Año Niño, el actual fue ideal para siembras tempranas debido a las lluvias, que los primeros 20 días de octubre (dividen el mes en tres grupos de diez) fueron los de mejores rendimientos, pero a la vez los de pisos más bajos, lo que habla de una variabilidad peligrosa. Sobre el clima, coincidieron en que la campaña 2015-16 tuvo temperaturas óptimas, lluvias bien distribuidas y que los años buenos disminuyen la brecha entre zonas.

Claro, el granizo y las heladas son temas omnipresentes para los productores de San Luis y allí también hubo buen flujo de intercambio de información y consejos para el futuro, como el de catalogar el granizo según su intensidad antes de sacar conclusiones definitivas sobre los rindes.

Entre las conclusiones, Barbero recomendó mejorar el manejo del agua y Leandro Ventroni, gerente del programa en todo el país, les pidió “pensar los análisis de campaña antes de hacerlos, para apuntar así a lo que más les interesa, con datos concretos”.

Un poco de historia

Aapresid es una organización sin fines de lucro expandida por todo el país. La componen productores agropecuarios con un interés común: la conservación del suelo, el principal recurso con el que cuentan. Por eso adoptaron, e intentan difundir, el sistema de siembra directa, que hace ya más de dos décadas (la fundación data del 1º de agosto de 1989) revolucionó el campo argentino.

Esta nueva manera de hacer agricultura procura aumentar la productividad sin los efectos negativos propios de los esquemas de labranzas. Y es una auténtica respuesta al gran dilema entre producción y sustentabilidad que hoy enfrenta la especie humana: producir alimentos, fibras y biocombustibles, manteniendo en equilibrio las variables económicas, éticas, ambientales y energéticas de nuestra sociedad. Pero Aapresid no se guarda los conocimientos, los comparte entre los miembros de la red y siempre busca innovar.

El Sistema Chacras de Aapresid propone replicar un modelo de capacitación y transferencia de conocimientos horizontal, colaborativo y orientado a resultados concretos; pero siempre teniendo en cuenta las particularidades de cada región agroecológica donde se nuclean un conjunto de productores con una serie de necesidades concretas, con problemas en común, para encontrar juntos las soluciones alternativas posibles.

De esta manera el grupo de productores, de común acuerdo, y asesorado por especialistas de universidades, el INTA y el apoyo de empresas de insumos, fijan un lugar físico donde se establece la Chacra Experimental Aapresid. San Luis tiene la suya, que es una unidad con fuerte presencia entre los productores, que organiza charlas a campo con especialistas, siempre en busca de brindar más herramientas para los asociados.

En noviembre de este año finaliza el convenio que firmaron por tres años, por lo que de acá a esa fecha deberá decidir qué hacer con la Chacra, si seguir con nuevos objetivos o comenzar de nuevo con algún otro proyecto. Como ahora consiguieron fondos nacionales a través de un acuerdo con el programa Cambio Rural del INTA, existe el consenso como para prolongar esta experiencia de la que los productores consultados por la revista El Campo dijeron estar “muy conformes”.

Chacra San Luis enero 2016
En acción. Miembros de la Chacra San Luis comparten novedades.

“El tamaño de cada Chacra y su área de influencia es indefinido, los límites los fijan el ambiente y las características de las explotaciones; porque se trata de un sistema de capacitación y desarrollo, y no del asesoramiento puntual a productores”, aclara el ingeniero Leandro Ventroni, gerente del programa, quien estuvo en la reunión de la semana pasada escuchando el informe que entregó Barbero y además les comunicó a los productores puntanos las últimas novedades del sistema a nivel nacional.

Para comenzar a funcionar como tal, la Chacra Experimental debe nombrar un Gerente Técnico, que junto a los productores miembros y con el asesoramiento de los especialistas, efectúan un diagnóstico de situación identificando los problemas que se les presentan, para luego elaborar un plan de acción. Ventroni hace hincapié en que el espíritu del Sistema Chacras Aapresid radica en “generar aprendizaje transformando el “dato” en “información”, la información en “conocimiento” y el conocimiento en “saber””.

En la actualidad la red de Sistema Chacras se expande por todo el territorio argentino. Además de la ubicada en San Luis, existen chacras en Justiniano Posse (Córdoba), Valle Medio (Río Negro), Bandera (Santiago del Estero), San Luis (San Luis), Bragado-Chivilcoy (Bs. As.), Pergamino (Bs. As.), La Redención – Sofro, en Inriville (Córdoba), San Martín (Chaco), Neuquén, El Rocío (Corrientes), y la recientemente creada María Teresa (Santa Fe). Además existen las redes de ensayo: en LA Zona Núcleo (de Maíces Tardíos) y en el NEA (Soja).

La actividad de cada chacra es independiente, cada una de ellas se desarrolla según su propia potencialidad, aunque todas trabajan bajo la premisa de enfocarse en soluciones específicas a problemas concretos.

 

Jornada a campo

La Chacra San Luis se muestra muy activa. Además de la reunión detallada líneas arriba, en marzo llevó a cabo una Jornada Anual en las instalaciones de la empresa Ser Beef, en Granville, cerca del dique Paso de las Carretas, un gigante agroganadero que marca el camino en materia de innovación tecnológica y cría de ganado angus.

El ingeniero agrónomo Sebastián García Sosa comentó que la zona de influencia es de unas 350 mil hectáreas aproximadamente dentro de la zona centro de la provincia y definió los cuatro espacios productivos que siguen un gradiente hídrico sobre el cual se trabaja. En la reunión, la Chacra Aapresid expuso un análisis de campaña de soja de los últimos 6 años. Mostró, a través de gráficos, los rindes medios logrados por campaña, enfatizando la alta variabilidad entre años, siempre producto de las lluvias. Por ejemplo, en las campañas 2009/10 y 2011/12 los rindes promedio fueron de 1.600 kilos por hectárea, mientras que en la 2014/15, con precipitaciones intensas, llegaron a 3.200 kilos.

García Sosa mencionó las sojas utilizadas por parte de los productores, que van desde Grupo de Madurez (GM) III largo hasta GM V largo, siendo los más empleados los GM V corto y GM IV largo. Destacó además los mejores rindes medios logrados con las de GM IV corto. También mostró que a medida que se retrasa la fecha de siembra, el potencial de rendimiento cae fuertemente por un escenario menos propicio para que el cultivo se exprese al máximo, aumentando la probabilidad de riesgo por helada cuando la siembra es posterior al 10 de diciembre.

También participó Milton Chagalj, otro miembro de la Regional, quien dio a conocer los resultados obtenidos de los análisis de campaña de maíz de los últimos 6 años. Los rendimientos medios de la Regional, al igual que pasó con la soja, oscilaron desde 4.000 kg/ha en la campaña 2011/12 a 7.200 kg/ha en la campaña 2014/15. Mostró luego la evolución del rendimiento de maíz según el cultivo antecesor, la zona productiva y la fecha de siembra.

Chagalj resaltó la alta relación encontrada entre el rinde del maíz y el nitrógeno disponible en el suelo al momento de la siembra, observando que el cultivo tiene más respuesta cuando la siembra es más temprana. Finalmente cerró con un análisis de densidad de siembra, en donde el valor óptimo se encuentra en las 55.000 semillas/ha, por encima del cual el rendimiento decrece sustancialmente.

La segunda etapa de la jornada se realizó dentro de uno de los ensayos conducidos por la Chacra San Luis. De las incógnitas compartidas por el grupo de la Regional, la más importante es “cuánto nitrógeno ponerle a maíz”, considerando la alta variabilidad en los rindes logrados entre campañas y entre sitios. Por eso el ingeniero agrónomo Jorge Mercau ofreció una charla titulada “Construyendo rendimientos en maíz: rol del agua y el nitrógeno en el semiárido central”.

El ensayo de maíz temprano se situó en zona productiva 3, “donde en 1 de cada 5 años se registran heladas después del 15 de noviembre”, explicó. “El maíz fue sembrado el 28 de octubre del año pasado y se utilizó un DK670 MGRR, con un logro de 49.000 plantas por hectárea. Debido a la fecha de siembra, el cultivo pasó su período de emergencia sin riesgo de daños severos por helada, llegando con 6-7 hojas a principios de diciembre. Luego, entre el 10 y el 15 de enero el cultivo llega a floración, registrándose un total de 8 días con temperaturas superiores a 35°C, entre los 15 días previos y 15 días posteriores a la floración”, afirmó Mercau.

Hacia el final del ciclo del cultivo hubo muchos días nublados, pero no incidieron fuertemente en el llenado de los granos. Por otra parte agregó que “una de las mediciones principales del ensayo es el agua, que fue medida hasta 2,80 metros de profundidad, debido a que se pretende entre otras cosas, entender cómo funcionan los cultivos en zonas áridas: se necesita conocer el agua disponible en el suelo hasta los 2 metros de profundidad, como también la probabilidad de lluvias, para tomar decisiones”.

Luego el ingeniero resaltó: “Si se considera una fecha de siembra tardía de maíz, a partir del 20 de noviembre, se aumentan las chances de partir con el perfil de suelo más cargado de agua”, a lo que agregó que “con el atraso de la fecha de siembra no se busca aumentar la factibilidad de lluvias sino de disminuir la demanda del cultivo”. Las lluvias de noviembre de esta campaña, lograron que el segundo metro de suelo se cargue. Cuando se parte de un otoño muy húmedo se ha observado que el agua se pierde en profundidad.

En el caso de fertilizar el maíz con nitrógeno, se vio en estudios anteriores que el cultivo consume más agua en profundidad que un maíz no fertilizado, con lo cual se podría contrarrestar el efecto negativo de pérdida de agua por drenaje profundo.

En otro sector del ensayo, todos pudieron observar una calicata de más de 2 metros que dejaba ver la distribución y profundización de raíces, claramente observadas con las grillas instaladas, como también la diferencia de humedad entre los dos tratamientos comparados (fertilizado con 75 kg N/ha y testigo: 0 kgN/ha). Allí los asistentes pudieron realizarle preguntas en torno a lo que se observaba en la calicata, por ejemplo, “¿cómo se distribuye el agua en el perfil?”. Mercau comentó el sistema de poros del suelo: “Cuando llueve el agua que está por sobre capacidad de campo, drena por efecto gravitacional”, lo que le dio pié para comentar brevemente el trabajo sobre cultivos de cobertura que viene desarrollando la Chacra San Luis.

Otra pregunta fue si la profundización de raíces está vinculada a la fertilización, a lo que el ingeniero respondió que el crecimiento diario radical, de octubre a marzo, es de 2.5 milímetros en condiciones ambientales de Villa Mercedes, y que la tasa de crecimiento depende del agua (con más del 30-40% de agua útil aumenta dicha tasa y por debajo se hace más lenta). En cambio con la fertilización se ajusta la densidad de raíces.

Finalmente destacó que el cultivo fertilizado consume más agua y las razones son: 1) mayor área foliar 2) mayor densidad de raíces. De esta forma, el cultivo fertilizado con mayor cantidad de raíces en profundidad, podrá aprovechar mejor el agua cuando esta sea escasa, en comparación a un cultivo que no fue fertilizado.

Fuente: El Diario De La República
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