Entre otros resultados, el informe 2018/19 de la Red revela el rol de esta herramienta de Agricultura Siempre Verde en el manejo de malezas, la dinámica del agua y los rendimientos.

En 2018/19 se llevaron adelante 13 ensayos, sembrados desde abril hasta julio, con 10 especies puras y 6 mezclas de cultivos de servicios (CS), pertenecientes a tres grupos funcionales: gramíneas, crucíferas y leguminosas. Abarcando una amplia gama de condiciones edáficas y climáticas.

El informe da cuenta de la producción de biomasa aérea y de raíces de las diferentes especies y mezclas, así como de los factores que las condicionan. Asimismo se analizó cómo las diferentes estrategias de los CS logran fijar nitrógeno de la atmósfera y ponerlo a disposición del sistema.

Entre los resultados más relevantes se identificaron CS y producciones de biomasa (> 4.000 kg ha-1) de demostrada eficacia en el control de las malezas.

En relación a la disponibilidad hídrica – sin duda una de las variables que más controversia genera respecto de la herramienta –  los ensayos revelaron que el “costo hídrico” los CS al momento de su secado (41 mm en promedio) se revirtió al momento de la siembra de los cultivos de grano estivales. Incluso se encontraron mayores contenidos de humedad sobre CS que sobre barbecho.

En cuanto a impactos sobre rendimientos, las leguminosas y las mezclas tendieron a aumentar los rendimientos del cultivo estival posterior (generalmente maíz). Cuando el maíz fue fertilizado, todos los CS previos aumentaron su rendimiento respecto a la situación de barbecho, pero estos aumentos fueron más importantes sobre CS de vicia (en promedio 1.500 kg/ha más que barbecho).

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